El manotas, el puritano y el tontejo…

2019

LURO VERUM

Por Rafael Navarro Barrón

Un empresario de Ciudad Juárez me mostró un video-meme para explicar cómo fue la elección del candidato a la gubernatura de Chihuahua por el partido Morena. La estructura del video es parte de la película ‘La Ley de Herodes’, la comedia satírica sobre la corrupción política en México en los tiempos del PRI; los protagonistas Damián Alcázar, Pedro Armendáriz Jr., Isela Vega y Salvador Sánchez. Todo un elenco.


El video-meme nos recuerda la escena donde el partido está buscando un candidato para la alcaldía de San Pedro (un pueblo imaginario). En el montaje se parodia a tres personajes de Chihuahua. Aparece en primer término el ahora senador Rafael Espino, “el menos malo, pero muy puritano y hasta andaba- según el guion – renunciando al partido”; el otro, Cruz Pérez Cuéllar, “le dicen el manotas… no creo que quiera aceptar un puesto tan jodido como el de presidente municipal de San Pedro”.
El último, “el que se parece a Tin Tan” (se refieren a Juan Carlos Loera de la Rosa) es un político que lleva años en el partido… “yo creo que sí acepta, es buena gente”, dice uno de los personajes. La pregunta llega súbitamente “¿Qué quieres decir que es buena gente?… que es medio pendejo”. “¡Ese es el bueno!”.


No conozco personalmente a Marco Bonilla, el alcalde de la ciudad de Chihuahua. Pero podría pintar perfectamente con la misma referencia de ‘Tin Tan Vargas’, al que refiere la película ‘La Ley de Herodes’. Y sí, sin duda, es medio pendejo.
Lo he conocido a través de entrevistas, memes y notas periodísticas. El político rebasa el nivel de lo incomprensible en atención a su modelo de hacer ‘política’, si a ese bodrio nauseabundo y fuera de sí se le puede llamar política.
Con el estilo inmejorable del periodista y abogado Osbaldo Salvador Ang, director de la Opción de Chihuahua, el periódico digital difundió una entrevista con Marco Bonilla. La simple lectura de ese encuentro periodístico sirve para comprender el bajísimo perfil del nuevo alcalde de la capital del Estado.


Una lástima observar a un presidente municipal que es incapaz de entender para qué y por qué fue electo presidente municipal. En la entrevista, según el texto, contó con la presencia del ‘asesor de prensa’. Pero es más que evidente que los encargados de asesorar y evitar que los gobernantes digan estupideces es una mera buena intención. Los encargados de prensa o comunicación no son más que figuras decorativas, a los que nunca se les hace caso.
Como un ejercicio de imaginación, transportemos nuestra mente a Manuel del Castillo, el ex coordinador de Comunicación Social del gobierno del Estado. No concibo al comunicador intentando guiar al vulgar huevón de Corral para evitar que cometiera tantos yerros en su relación con los medios informativos; y un poco antes, Antonio Pinedo, haciendo lo mismo, cuando en sus narices le montaron a quien lo metió a la cárcel en el pasado sin poder modificar, con aquel mega berrinche al inicio del quinquenio, que el gobernador modificara la idea de sostener a Javier Benavidez, el maquiavélico ex jefe policiaco que llegó a la administración corralista bajo el apoyo del dios panista Francisco Barrio Terrazas.


Imaginemos a Mónica Luévano, una profesional en la materia, orientando a Armando Cabada. “Señor, ya son muchos los que dicen que es usted un ladrón que no fue a la escuela, que Don Boletón es un abuso y un robo al pueblo, que su imagen social lo ubica como un incapaz…hay que hacer algo”. Y el señor alcalde, encabritado, pegado al teléfono dictando la estrategia a los comunicadores del Canal 44 para que lo defiendan, utilizando a esos auténticos plebeyos de la comunicación que lanzan toda la caballería por el Canal de las Noticias.
Y más aún, a un Cruz Pérez Cuéllar, el manotas de la Ley de Herodes, atendiendo las indicaciones de Carlos Israel Nájera Payán, el Charly. Imposible. Por desgracia, los jefes de prensa, dejan sus gónadas del pasado en un cajón de casa. Los valientes periodistas se convierten en animalitos domesticados, sin identidad, sin ética y sin la posibilidad de tomar decisiones. Ahora es más importante el salario, el confort, el sentirse importantes. Les espera un penoso futuro de decadencia moral para sus carreras. Un día se despedirán del efímero cargo con la conciencia de haber sido tapaderas del enorme retrete en el que está convertido el poder político.
Estamos lejos de la profesionalización de la comunicación social. Ni la entienden los que gobiernan ni la digieren sus ‘directores’, que se encargan a difundir la imagen y acciones de sus jefes en turno.
Se les olvida que su llegada al poder se debe a una votación ciudadana. No obedece al encanto personal o a la trayectoria política. No hay ningún mérito propio, es el resultado de una decisión popular que, numéricamente, les otorgó el triunfo en las urnas.
El ingenuo (o eso creo yo) funcionario, piensa que los periodistas son amigos que llegan a transcribir sus brillantes ideas. Ignoran que cuando están frente a un reportero acucioso y profesional, la mente del comunicador está dirigiendo palabras, actuaciones y pensamientos.
Muchas veces, esos políticos sacados de la nada, son llevados a pantanos de la comunicación donde se revuelcan en su propia saliva sin poder salir del cieno y no recapacitan hasta que se realiza un análisis sustancial de la tremenda cagada que acaban de soltar al aire.


Es por eso que Marco Bonilla debe de hacer un examen de conciencia. Esa mega estupidez que dijo que cito textual, debería de quedar para la historia política de Chihuahua: “Marco Bonilla se resiste, por respeto, a usar el sillón que usaba Maru (Campos) cuando fungió como primera alcaldesa de la capital del estado. Ocupa el de enfrente…”.
Casi deducimos que existe una motivación para convertir a la gobernadora en una deidad, como la propia versión de la niña Jacinta del relato de la Virgen de Fátima.
Ignora este bruto político que por ese mismo edificio deambuló don Luis H. Álvarez, el ícono del panismo chihuahuense, obsequiado a la nación por un largo tiempo, por ser brillante y ético. Allí gobernó también don Luis Fuentes Molinar, cuya grandeza fue haber reconocido el triunfo del PAN, sin respingar y, llegado el momento, asumió como alcalde don Luis Álvarez. El PRI intentaba arrebatar la alcaldía a través del fraude electoral.
Habría que recordarle, al aprendiz alcalde, que no va a gobernar con su gran talento de millennials y que es una vergüenza ignorar el peso de don Ramón Reyes García; de José Luis Caballero; del ‘El bigotón’ Humberto Martínez Delgado; del gran don Ramiro Cota Martínez; y, en un breve interinato, al panista Pedro César Acosta, un hombre ético, de ideales profundos; y qué decir de Mario de la Torre Hernández; de Rodolfo Torres Medina; de los ex gobernadores Oscar Ornelas Küchle, Patricio Martínez García, José Reyes Baeza Terrazas y María Eugenia Campos. La lista sigue con nuevas generaciones de políticos, como Juan Blanco Zaldívar, Jorge Barousse, Alejandro Cano Ricaud. Por respeto a los chihuahuenses no refiero a los demás, como el truhan de Carlos Borruel Baquera.


Es una vergüenza que el nuevo alcalde de Chihuahua hable de un ‘gobierno humanista’ que, según su visión, pondrá a la sociedad en el centro de las decisiones. Que no sea mamón, ¡qué diablos es eso!; en la práctica no ocurrirá nunca, pero él, envalentonado, menciona que “llevará a la práctica del quehacer gubernamental el famoso principio jurídico pro homine o propersona” y “un gobierno de puertas abiertas, que escuche antes de hablar y que resuelva los problemas (sociales)”.
Estoy seguro que a la primera semana de gobierno ya no le responderá el teléfono a los que antes le llamaban en forma ordinaria. Se convertirá en un petulante alcalde, incapaz de dar respuesta a todas las ocurrencias.
La entrevista describe su oficina: “Sobre la mesa hay fruta fresca: uvas, duraznos, manzanas, que se acompañan de botellitas de agua”. Y es aquí donde nos quedamos mudos.
En Ciudad Juárez, el ex alcalde Francisco Villarreal tenía un chef que le cocinaba platillos franceses; Teto Murguía degustaba la cocina de otro cocinero que iba y venía con los platillos que alimentaban el apetito feroz del alcalde priista.


Y así sucedió con otros presidentes municipales; Cabada mandaba pedir burritos de Sarita.
En el culmen de la entrevista con la Opción, “el Presidente Municipal dice que su gobierno contará con un enfoque de familia en cada decisión y en cada política pública que se aplique.
Les hemos pedido –a los funcionarios municipales- gobernar con perspectiva de familia, siempre tomando en consideración que todas las políticas públicas que se tomen como gobierno beneficien a la familia como quiera que ésta sea integrada”
Anota la Opción que el alcalde “se cuida de subrayar que la familia tiene diversos formatos o maneras de estar integrada”.
Es aquí donde este tipo de políticos pueden generar mucho daño. Vive entre confusiones sociales que no le permiten definirse en posiciones radicales. Esa es la estructura mental, social y política de esta generación light de gobernantes.
No puede definir ni establecer que la familia la conforma un papá (hombre), una mamá (mujer) y los hijos. Hacerlo es tan complicado como estirar la mano y tomar unas uvas de la mesa o sentarse en la silla que ocupó Maru, hoy llevada a una beatificación exprés, ordenada por el mesías municipal.
A Bonilla no tengo el gusto de conocerlo, pero observado de lejos, prefiero sentarme frente a la televisión y ver la película “Forrest Gump”, creo que me dejaría una mejor enseñanza.