Juan el Bautista y Xóchitl Gálvez

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LURO VERUM

Por Rafael Navarro Barrón

El sol se levanta en ciudad Juárez. Es un domingo cualquiera, con la salvedad de que a las 9:30 (hora del norte del país), Xóchitl Gálvez va presentar el mensaje político de su informe como senadora y luego se despide de la cámara alta para irse de lleno a la grilla grande en busca de la presidencia de la república.

El discurso lo escuchamos desde el monumento a la Revolución Mexicana, que se erige como testigo mudo de muchos movimientos políticos y sociales. La pieza de oratoria se ve truncada porque falló el apuntador y allí es cuando descubrimos que la senadora es mejor improvisando que enredada en un discurso fabricado por expertos en marketing político.

Mientras tanto, ‘Juan el Bautista’, la versión más primitiva del siglo XXI, constituido como el profeta más grande de la biblia, se coloca su túnica y su banda, ambas azules, con la salvedad que la que utiliza en la cabeza es de un tono más subido.

Camina hacia su Jordán, ubicado en la avenida Juárez y 16 de Septiembre, en el mero corazón de Ciudad Juárez. Ese día es el ambiente demasiado ruidoso, por la presencia de una orquesta especializada en música guapachosa, cumbiera, que a las 9 de la mañana es como una patada de mula en los oídos de los transeúntes.

Los gritos del ‘profeta’ fronterizo se apagan entre los decibeles que emanan de los micrófonos que utilizan los vocalistas del conjunto musical juarense. Las frases, las estrofas, las notas musicales inundan las calles del viejo centro que está sucio y apestoso.

En un cajero del banco Santander, donde los usuarios abundan, un parroquiano hizo del dos y embarró el piso la renovada sucursal. El hedor tapiza el inmueble, pero los usuarios no se inmutan de lo ocurrido unas horas antes.

El paso a desnivel para peatones, está cerrado a los usuarios. Su interior se volvió a inundar con las últimas lluvias y en la entrada, por la calle ferrocarril, otro parroquiano guacareó y la cena de esa noche está embarrada por el piso del andador principal.

“¡Cristo viene pronto!”, “¡Arrepiéntanse, pecadores!”. El bautista no se detiene. En el ambiente político que espera el mensaje de la Gálvez, el enviado del cielo presiente que hay muchos pecadores, pero ninguno lo escucha porque una mujer con faldas muy cortas, que hiere la moral del predicador, deleita al público con el popular tema “No te metas con mi cucu”.

Es la Sonora que alguien contrató para ambientar la hora previa al evento de Xóchitl Gálvez. Y entre canción y canción, la representación del Frente Amplio por México intenta motivar a un público dormido que lamenta no estar en la cama, lavando el coche o en un restaurante.

Los pecadores pasan frente al profeta que pregona por los cielos de Juárez que “Jesucristo viene pronto”.

Pero los cielos y la tierra de Juárez están inundados del color guinda de Morena, del azul del PAN y del rojo del PT. Y como ejemplo, en las alturas de las avenidas Ferrocarril y 16 de Septiembre, en un viejo edificio, casi en ruinas, está la esperanza de México, la diputada amor, la representante de la generación del relevo que apenas sonríe para la fotografía, pasada y repasada por el Photoshop. Sí, es la lady aviones o lady camioneta blindada.

Es la princesa que motivó al ex inquilino de la calle Bucareli a expresar un poema pasional, maltrecho, en honor a la también doncella de Palacio, Andrea Chávez.

La diputada amor, es la misma que se desgañita, ofende y escupe contra el panismo que gobierna Chihuahua. Ahora, desde las alturas, gastando un dineral para que su imagen quede plasmada en las encuestas del morenismo, Andreyita, como le dice de cariño el ex de la calle Bucareli observa y cuida la ciudad, como lo haría una de las tantas vírgenes de la religión de Amlo.

Y la misma cantaleta se difunde por toda la ciudad, en carteleras, en bardas, en los camiones del Rey Cabada, dueño de la empresa que pasea la foto de la candidata a senadora por las calles de Juárez, a través de los estorbosos camioncitos publicitarios.

Millones y millones de pesos, que un obrero de maquiladora no podrá juntar en toda una vida de trabajo; que un empleado del gobierno estatal o federal no podrán reunir en 30 años de servicio; que será la mitad de lo que un empresario de medio pelo gane en un año, descontando los impuestos, los salarios y los moches a los gobiernos corruptos; toda esa millonada está en los aires, en paredes y camina por las calles de Juárez, pero Andreyita no se inmuta, ni se ruboriza y sabe que nunca tendrá que explicar los gastos de su excesiva campaña.

La música popular de la Sonora en honor de Xóchitl Gálvez, resuena en las alturas… “¿Quién pompo, ¿quién pompo?”, pero Andreyita calla. No hay respuesta para explicar quién pompó ese despliegue publicitario en todo el Estado. Ni cuanto ha costado la locura que trae en la mente al creerse la mamada presidencial de concebirla como el relevo generacional.

Para los precandidatos no hay límite: allí están los advenedisos que ni siquiera aparecen en las encuestas, que son repudiados por el pueblo, pero ¡a huevo!, quieren ser convocados a la competencia política.

La ciudad está literalmente inundada de espectaculares de panistas, petistas y morenistas.

Los políticos compiten contra las carteleras, los restaurantes que ofertan cortes de carne y platillos al 2×1; anuncios de marcas de pollo como Bachoco; tiendas departamentales como Coppel; y las ofertas que surgen de las cadenas de ferreterías y tiendas de pinturas.

Los anuncios del PAN pregonan que sus gobernantes sí saben gobernar; la ciudad también está tapizada de la publicidad del gobierno del Estado. Resaltan, allá en lo alto, los resultados del gobierno de Maru, para que los respetables electores le sigan favoreciendo en Chihuahua.

La sonrisa de la diputada local, Adriana Terrazas Porras parece congelarse con el clima de aquel domingo de noviembre, pero ella sostiene la mirada y la mueca de sus labios, con esa sonrisa cuajada. Viste un traje sastre blanco, impoluto.

El frío de aquel nublado día estaba más cabrón que el silencio de Benjamín Carrera, de Cuauhtémoc Estrada, del Pichú de la Rosa y de las damas legisladoras de Morena que son peor que los extremistas de Hamas, que por Alá son capaces de quemar a un judío.

Y cómo puede Benjamín Carrera perdonar a la presidenta del Congreso del Estado; cómo vivir con la afrenta de la usurpación, la burla, la ofensa, el ridículo en que quedó aquel día cuando la ex priista le amachinó el cargo que a él le tocaba.

Sospechan, todavía, que la diputada se amafió con el PRIAN y, ¡todavía!, dobleteó la reelección.

Terrazas no se inmuta, porque ahora se levanta en las alturas, desde el anuncio panorámico que la revista Woman le vendió para que proclamara que quiere seguir adelante en su carrera política. Desde el lugar donde gobierna Dios pregona su intención de ser senadora de la república o diputada federal, aunque sobre sus hombros pesa la resolución de la Comisión de Honor y Justicia de Morena, que no es otra cosa que un papel sanitario con el que se limpian los líderes del partido contra las quejas de los miembros incómodos y a favor de los consentidos.

Sí, es la misma ex diputada federal, otrora enamorada del PRI, pero que en su indeclinable postura de continuar en las lides de la política se convirtió en morenista, para luego descubrir que el morenismo es una secta más cabrona que la Luz del Mundo.

Nassón Joaquín García mostró su astucia organizacional y reveló, ante el FBI, lo que es el poder de un líder espiritual para dominar a su secta tenebrosa, pues ya caliente como una plancha, fue capaz de adiestrar a sus seguidoras en la doctrinaria visión de obedecer, más allá de sus valores y de sus convicciones personales.

El morenismo de AMLO no permite que sus miembros se salgan de la línea marcada por su propio ‘Nassón Joaquín’. Desde el efímero poder de las mañaneras, el dios del partido guinda dicta y sentencia; aniquila las intenciones de propios y extraños para mostrar el poder omnímodo que impone premios y castigos.

Por eso los morenistas odian a Rafael Espino, a quien le robaron su derecho a disentir, a quien le gritan “¡huleroooo!” cada vez que lo ven en las alturas, en los panorámicos, donde el legislador de la cámara alta ha expresado su deseo de seguir en la política.

Pero no, el tlatoani está molesto con el chihuahuense. El talento del senador que proviene de familias acaudaladas se apaga como una vela frente al huracán Otis; lo mismo hizo el morenismo con el súper delegado de Bienestar, Juan Carlos Loera. Moribundo como un quinqué sin petróleo, aspira en las alturas con unos anuncios mal hechos y de un plástico tan ojete, que se trasluce.

No hubo pa más, dijo el súper delegado para mostrar su austeridad franciscana. No es como la diputada amor, ni como la diputada del PT, Lilia Aguilar, una digna imitadora de la ‘princesa huarache’, que en los espectaculares luce un atuendo negro, abultado, muy al estilo de ‘la tigresa’ Irma Serrano.

Pero es domingo. La otra diputada, la de los trabajadores, Susana Prieto descansa en casa, porque es la reina de las 40 horas laborales. El espectacular muestra su rostro adusto, como empolvado, con una mirada de cabrona, con un gesto retador…

La sucesora del Pichú de la Rosa, de Jaime García Chávez, los adalides de la justicia laboral, es una de las favoritas del presidente de la república. Se le pasó el tiempo para ser colocada en la babosada esa de la generación del relevo, pero ella no necesita padrinos, ni adjetivos.

Su lucha solitaria la llevó a la cárcel, bajo el coraje de Francisco García Cabeza de Baca, entonces gobernador de Tamaulipas. La juarense había trasladado su lucha a la ciudad de Matamoros, una de las ciudades más peligrosas del mundo y desde allí gestó su lucha obrera.

El coraje de Cabeza de Baca fue imposible de ocultar. La abogada alteró la paz obrera en una lucha contra el imperialismo, que se tradujo como una raspada de tanates al León y de allí el encabronamiento del gobernador, que ordenó la inmediata detención de la ahora legisladora.

“¿Bajo qué delito?”, le preguntaron a Cabeza de Baca.

“Bajo la ley de mis tanates”, respondió el gobernante y ni tardos ni perezosos, los judiciales que le huyen o le prestan sus servicios al narcotráfico, detuvieron a la activista, que vio su gloria cuando, ya en libertad, la recibió el mero mero de palacio y le ofreció una candidatura plurinominal para formar parte de la cámara de diputados.

Es domingo y Xóchitl Gálvez está ya transmitiendo en un canal de Youtube presentando su mensaje. Desde la tribuna revolucionaria recuerda el discurso de Luis Donaldo Colosio, que es una réplica parafraseada de las bienaventuranzas de Jesucristo; no puede dejar de mencionar la vehemencia de un verdadero hombre de la izquierda, Heberto Castillo y al inolvidable Manuel ‘Maquío’ Clouthier. Uno asesinado, el otro acaecido, víctima de una enfermedad terminal y, el último, quedó sin vida en un accidente de carretera.

Xochitl le echa sal a la herida. Recuerda también al que entregó el bastón de mando a #EsClaudia, que más bien fue un palo de escoba. Trae a la memoria al Amlo que ya se arrepintió y se dio cuenta que es bien culero estar en la inanición política, donde nadie lo pela.

Por eso su regreso a la política, pensando en el mejor no me voy. Está presente para mostrar su oposición del #JefeHarfuch en la Ciudad de México; está de regreso para profesar su coraje con #MarceloEsOjete a quien casi destrozó en una mañanera.

Tal fue la repuesta presidencia, que Marcelo, el día 13 de noviembre, a las 10 en punto, dijo que mejor permanecería en Morena, que es su partido y que no importa que la pinche vieja flaca, mejor conocida como #EsClaudia, robe, haga fraude, gaste millones a lo pendejo, que él se queda porque se queda.

Además, ¿para qué pelear?, si estamos tan contentos. Y en los aires de este México lindo y querido, corretean los millones de pesos que el pueblo bueno y sabio entrega a sus políticos para que nos hagan el favor de gobernar