¿Valieron La Pena Las Alianzas?

448

POR: DR. VICTOR GARCIA MATA.

Las inferencias son formas de razonamiento que parten de ciertos datos o de determinados hechos, y bajo esta premisa es que desarrollo el presente artículo, ahora que se dieron las resoluciones respecto a quiénes quedaron definitivamente en las diputaciones. Haré una serie de inferencias respecto a lo que han aportado los diferentes grupos en las alianzas, y como lo comento, son hilaciones de datos, por lo que es difícil conocer con exactitud de manera empírica esta información.

De inicio comento que ya es oficial la diputación local para Adriana Terrazas, varias veces diputada por el PRI y candidata derrotada para la alcaldía por el PRI en la elección de 2018. Técnicamente no ha sobresalido últimamente, tiene lo que podríamos llamar una carrera casi acabada, tanto por su personalidad como por la ubicación de su partido en la esfera electoral en las más recientes elecciones; aun así, Terrazas resurge como candidata plurinominal por Morena y queda como diputada. Ante esto nos hacemos una pregunta: ¿qué aportó para ser nuevamente legisladora por un partido con ideología lejana a su partido original?

La inferencia es que algo debió aportar, porque aún el PRI, por muy disminuido que esté, algo debe tener para que la dirigencia nacional de Morena invitara a esta candidata a formar parte de su grupo parlamentario y estar en un muy buen lugar dentro de las listas de prelación para quedar como legisladora. Como sabemos, además de dirigente municipal priista y con distintos puestos de elección popular, incluso con cargos administrativos, a Terrazas se le ubica como parte del grupo de Enrique Serrano, exalcalde de Ciudad Juárez, ya que varias veces trabajaron juntos.

Se puede decir que la diputación de Adriana Terrazas implica también una posición para este grupo, siempre y cuando esté dispuesto a apoyar a Morena. La inferencia es que este equipo sí le aportó sufragios a Terrazas, ya que la votación para Juan Carlos Loera, Cruz Pérez Cuéllar y Esther Mejía fue histórica; nunca partido alguno había obtenido una votación tan alta en los diferentes puestos de elección popular, muy por arriba de los 200 mil votos. Posiblemente a pesar de lo débil del grupo logró hacer una aportación en el porcentaje de votación, no sabemos cuánto, pero al menos en Juárez sí se puede inferir que su contribución fue aceptable.

En cuanto a Armando Cabada, candidato plurinominal, la inferencia nos dice que posiblemente ayudó en el porcentaje de votación para los candidatos por Juárez, por ser esta bastante elevada: 221,235 votos para la gubernatura y números cercanos para la sindicatura y la alcaldía. Aunque no hay manera de comprobar el porcentaje exacto, seguramente este sí fue destacado, ya que en las dos contiendas electorales donde participó Cabada logró una votación significativa, por lo que se infiere que sí ayudó

Ahora vayamos al análisis de otra candidatura otorgada a un priista de tradición, nos referimos a Daniel Murguía, de la numerosa familia Murguía Lardizábal, a la cual pertenece además del famoso “Teto”, el señor Luis Alfredo, quien fue diputado federal por el PRI. La inferencia es que los Murguía Lardizábal algo aportaron a Morena, además de influir en el triunfo de Daniel, quien compitió en un distrito donde este partido tiene mucha fuerza; de cualquier manera hubiera ganado, pero posiblemente fue factor para que en la alcaldía y la sindicatura por Juárez, así como en la gubernatura del estado, la votación morenista fuera considerable.

Asimismo, tenemos la candidatura de María Antonieta Pérez Reyes, empresaria ligada al PAN y por el cual fue legisladora, además que estuvo en el gobierno independiente. Habría que inferir si su aportación y la de su grupo fueron significativas.

En cuanto a otros tradicionales aliados de Morena, como son los hoy candidatos ganadores provenientes de la coalición con el Partido del Trabajo, tampoco se infiere qué porcentaje aportaron en la alianza, aunque hay que analizar por qué el PT perdió el registro al no alcanzar el mínimo requerido para seguir siendo partido político con reconocimiento a nivel estatal.

Morena tuvo incorporaciones importantes a nivel de estado, entre ellos el exalcalde de Chihuahua capital por el PAN, Carlos Borruel y el también exalcalde de la misma ciudad por el PRI, Marco Quezada. Pero por el porcentaje de votación a nivel estatal, en especial en la ciudad de Chihuahua, se infiere que la aportación de estas personas, pese a que representan a grupos al interior de sus expartidos, no fueron importantes, ya que se perdió la ciudad de Chihuahua fácilmente y hubo una baja votación para Morena.

Ahora habría que cuestionarse si valió la pena la alianza con personas tan repudiadas dentro de la izquierda. Es cierto que en Ciudad Juárez se logró una votación histórica al ganarse casi todas las posiciones (la gubernatura, la alcaldía, la sindicatura y casi todas las diputaciones federales y estatales), pero para la imagen, credibilidad y trascendencia de Morena, los personajes señalados no han abonado. Ellos de hecho lucharon contra las corrientes progresistas y son más identificados por hacer de la política un medio para obtener concesiones y apoyos económicos que por servir a la sociedad.

Este lastre tendrá que cargar la Cuarta Transformación, por lo que difícilmente la izquierda podrá tener un futuro exitoso y atractivo para quienes buscan una opción donde la equidad y la justicia social sean la alternativa en la política.