Secretos para contarse

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Foto: Puente Libre

Luro Verum

Por Rafael Navarro Barrón

Era cuestión de tiempo, como lo serán otros temas delicados que tienen que ver con escándalos políticos, judiciales y empresariales. Así es la dinámica de la ciudad. Lo triste de Juárez es que siempre está hundido en la lastimosa condición de quienes la depredan, sin rubor alguno, impunemente.
Políticos y empresarios; empresarios políticos; políticos que acaban siendo empresarios; empresarios que terminan seducidos por la política; empresarios que hacen negocios con los políticos…y el cuento sigue y sigue.
La caída del fiscal de la Zona Norte, Jorge Arnoldo Nava López por un presunto desvío millonario del sistema penitenciario federal, durante el sexenio pasado, es una clara muestra de lo que ocurre en el bajo mundo y que, para los medios de comunicación, pasa desapercibida porque no en la actualidad no existe una actividad de investigación.
Hablar de esos temas es fácil cuando ya han ocurrido, pero la investigación periodística, se coloca en serio riesgo, pues es evidente que la función pública está llena de asesinos, no se diga la actividad privada.


Algunos de los guaruras o guardaespaldas de los empresarios locales y de los funcionarios públicos, son personajes pulidos en la vida dura. Muchos de ellos proceden de las agencias policiacas y no dudarían en cumplir la orden de asesinar cuando alguien se los pida.
Honestamente, creo que el ex fiscal Nava no es un hombre corrupto. No conozco su vida privada y tengo muy poca información sobre su actividad profesional, pero lo que conozco me permite ubicarlo como un burócrata de la función pública, en un lugar donde actuar o no actuar se convierte en una papa caliente, en un serio riesgo.
De Eduardo Guerrero Durán, ex director de Centros Penitenciarios tengo otros datos. Él aparece en una lista de los 10 presuntos implicados en el caso por el que son buscados Víctor Manuel Álvarez Puga e Inés Gómez Mont, quienes son investigados por Fiscalía General de la República (FGR) por los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Guerrero Durán fue ex comisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS) y es el exfuncionario federal de mayor jerarquía que es buscado.
Guerrero fue el que recomendó que el Chapo Guzmán fuera traído al Cefereso de Ciudad Juárez. Era el tiempo de gloria de César Duarte Jáquez que se engolosinaba a nivel nacional e influía con personajes como Enrique Peña Nieto.
El nombramiento de Guerrero Durán al frente de todos los Ceferesos del país, fue un galardón para César Duarte. Su gobierno cacareó esa designación con bombos y platillos.
La investigación de la FGR apunta a que los implicados participaron en una operación encabezada por Álvarez Puga y su esposa Inés Gómez Mont, mediante la cual se desviaron 3 mil millones de pesos a través de empresas factureras con la adquisición de diversos contratos para equipar los diversos penales federales.
Guerrero fue socio (encubierto) del empresario Nicolás Fernández. Las deudas dejadas por el polémico inversionista, a quien se le apoda ‘trincolás’, que tuvo bajo su cargo los comedores de los Ceresos de Chihuahua, fue un asunto en donde intervino, como mediadora, la ahora diputada por Morena, Adriana Terrazas Porras.
Fernández no pagó muchas deudas generadas por la repentina suspensión de la concesión de los comedores de los Ceresos. El gobierno de Duarte se molestó mucho cuando la entonces presidenta de la JMAS, Nora Yu, informó que el famoso Trincolás, se robaba el agua de una casa en el campestre, la cual utilizaba para llenar una alberca de su propiedad.


Y así la política, camina enredada entre empresarios y funcionarios públicos. Basta recordar la intervención, casi ‘sagrada’, de Federico De la Vega, el ingeniero De la Vega.
Existía en el pasado la premisa de que si algún político quería ser candidato, tenía que ser palomeado por la mano del propietario de Almacenes Distribuidores de la Frontera. Aún guardo documentos firmados por el Ingeniero De la Vega en donde solicitaba espacios publicitarios utilizando el mismo contrato periodístico que tenía la poderosa cerveza Carta Blanca, algún tiempo de su propiedad.
La política fue y ha sido asaltada por empresarios y narcotraficantes. También, aún se conservan documentos que avalan los préstamos millonarios de los grandes capos de la droga que llevaron al éxito económico a distinguidos inversionistas juarenses.
Esos capos pagaron campañas políticas, invirtieron muchos recursos a la causa política y ordenaron la colocación de personajes cercanos a ellos en los puestos policiacos.
El tema nos llama a la prudencia, no me atrevo a señalar los arreglos económicos que aún se platican en donde participaron los varones de la droga que tenían un dominio en Ciudad Juárez. Se trata de versiones.
Por eso se duda de los grandes capitales todavía vigentes. No se puede hablar de empresarios exitosos cuando se dedicaron a lavar dinero, a solicitar préstamos sin intereses a los varones de la droga.
También abundan las historias, todas reales y con mucha documentación pública y privada, de los grandes pleitos entre ‘distinguidos’ empresarios y sus hijos, esposas y amantes.


Y los ejemplos abundan, también en los excesos de los políticos que se adjudicaron terrenos y proyectos; que crearon vialidades para desarrollar futuras inversiones inmobiliarias en terrenos privados, a nombre de prestanombres o a su propio nombre.
Un caso icónico es el de Manuel Quevedo Reyes, un ex alcalde que forma parte de la vieja guardia. En la actualidad el empresario vive en los Estados Unidos y se convirtió, bajo el amparo de una estrategia bien desarrollada, en uno de los hombres con más hectáreas en esta frontera. Nunca nadie había acaparado tantas hectáreas y tanta riqueza en Ciudad Juárez. Todo empezó cuando Quevedo era alcalde. Nadie daba tres manís por lo que se adjudicó el ex presidente municipal.
La detonación llegó cuando pasaron los años. El pleito con el gobierno panista de Francisco Villarreal y el gran apoyo que otorgó Francisco Barrio como gobernador, no pudieron con el monstruo financiero de Quevedo y sus abogados.
Junto a sus socios y familia política, como el exitoso y multimillonario empresario César Verdes, la hermana del ex alcalde, amigos y otros familiares, el desarrollo inmobiliario ha generado millones de dólares que han tenido como destino importantes inversiones en el extranjero.
En la historia de Ciudad Juárez aparecen otros ex alcaldes como Jaime Bermúdez Cuarón, sospechosamente enriquecido con el desarrollo del llamado ‘Juárez Nuevo’ y una fuerte inversión inmobiliaria en las naves industriales que utilizan las maquiladoras.


Francisco Barrio Terrazas, también ex alcalde, logró poner fin a su decadente negocio de productos de limpieza y luego se convirtió en un rico empresario tras transitar como Gobernador del Estado y Secretario de la Función Pública.
Luego, el más loado de todos, el multimillonario excéntrico empresario Francisco Villarreal Torres, que ni robó, ni gobernó, ni hizo nada espectacular, pero un solo acto le ganó el mote del ‘mejor alcalde de Juárez’: la pelea por el peaje de los puentes internacionales que, en la actualidad, es la bolsa de la ambición a la que las dos últimas administraciones estatales le han metido la mano sin ninguna piedad.
Vino después el político-empresario Ramón Galindo Noriega. Antes y después de ser alcalde fue diputado local, federal y senador de la república. Fue un presidente municipal de medio pelo, estridente, histriónico. Igual se le acusó de resolver algunos asuntos económicos en sus decadentes negocios, uno de ellos la agencia de viajes Mundo Azul.


Galindo fue sucedido por el empresario Gustavo Elizondo, de quien se tejen, hasta hoy, muchas historias de éxito empresarial y corrupción. En el gobierno de Javier Corral fue el secretario de Obras Públicas, el responsable del desmadre en el que vive la ciudad con un sistema de transporte y nuevas vialidades convertidas en elefantes blancos.
A pesar de los intentos por mostrar a los juarenses que es un político-empresario honesto, la historia que lo rodea dice lo contrario. Muchos detractores lo llaman corrupto; muy pocos meten las manos al fuego por él. El ingeniero Elizondo está marcado por esa terrible marca que lo persigue desde que era alcalde.
Me brinco hasta Héctor Murguía Lardizábal, porque más adelante hablaré del notario público Jesús Alfredo Delgado, de quien se dice está en una franca decadencia económica. El llamado Teto navega entre las más crueles críticas y grandes sospechas de corrupción en Ciudad Juárez. Su imperio es enorme inmobiliario, sus centros de eventos especiales, la venta de pinturas de una marca propia, al igual que su ambición son tema de conversación constante.
Un poderoso ex banquero platica que en una ocasión, en el restaurante El Ardeo, lo abrazó por la espalda y le empezó a dar besos en las orejas. Cuando volteó que percató que era Teto Murguía quien, eufóricamente, le espetó que se lanzaría como candidato a gobernador y, ya en la silla, le ofrecería un cargo en el gabinete.


La respuesta del banquero fue tajante: “aceptaría al menos que te amarre las pinches manos…”
Sus ex colaboradores, que son muchos, cuentan las historias de los negocios que se hicieron al amparo de su administración. Casi todos sus cercanos socios, la mayoría arrancados de los grupos políticos, han confesado que en los dos trienios de Murguía se enriquecieron.
A la par, el discurso de Teto es de honestidad extrema. Casi jura que él nunca ha agarrado un dinero mal habido.
Enrique Serrano Escobar, otro de los ex alcaldes, es una persona demasiado cercana a César Duarte Jáquez. Fue candidato al gobierno estatal por la selección directa del vulgar ladrón, actualmente recluido en una prisión de Miami, Florida.
En torno a este empresario se cuecen diversas historias. Todo se recrudeció cuando pidió licencia como alcalde que favoreció la llegada del ahora secretario de Educación y Cultura, Javier González Mocken. Las cosas sucias se pusieron en relieve luego de que Serrano perdiera la carrera a la gubernatura para ceder el triunfo de Javier Corral Jurado.
Sabiendo los alcances corruptos de César Duarte, los detractores de Serrano han derribado la idea de que el empresario restaurantero haya salido limpio; lo que es más que evidente, fue la gran cantidad de recursos que se inyectaron a su candidatura al gobierno estatal. De eso, sus detractores priistas, hablan a rienda suelta con pelos y señales.
Finalmente, Armando Cabada Alvidrez, cuya versión de su corrupción es de pronósticos reservados. Aparte de ser el peor alcalde que ha registrado la historia de Juárez, se le ubica como el más corrupto de todos, el menos capaz.
Escuché una buena opinión de lo que son y han sido las administraciones municipales de Ciudad Juárez y las estatales, que tienen el mismo contenido de mugrero.
Decía un político que el arranque de toda administración, se convierte en el juego del ‘mantel limpio’ que se coloca sobre la mesa sin quitar el que está puesto. La nueva cubierta se extiende sobre la que ya estaba sucia y así sigue la cuenta de un alcalde a otro; de un gobernador a otro.


Que desesperante es lo que nos pasa. Ya sucedió en alguna ocasión, en el gobierno provisional de José Reyes Ferriz cuando el presidente del Concejo Municipal de gobierno intentó la creación del llamado Transporte Semimasivo.
El coraje con el que gobernó el alcalde panista Jesús Alfredo Delgado, sucesor del gobierno provisional, acabó con la millonaria inversión de los paraderos de transporte. El dinero público, que se inyectó a la obra, se convirtió es escombro y basura. Nadie protestó.
Luego arribó al poder el priista Héctor Murguía y reiteró el desaire al sistema de movilidad urbana, despreciando la obra iniciada por un personaje de su mismo partido.
Los gobiernos que sucedieron al propio ex alcalde Murguía le hicieron lo mismo con el costosísimo Camino Real, una vialidad destruida, sucia, descuidada, llena de errores en su construcción, con hundimientos y zonas abandonadas; sin sistema de alumbrado público.
El periodismo permite una convivencia permanente con la gente del poder, con otros colegas y con personajes que interactúan en torno a los medios. No se cuentan las historias por una mera circunstancia anecdótica, se cuentan porque son parte del vivir de una ciudad que otorga tanta oportunidad y esperanza a los locales y a los que venimos de fuera y que cada tres años es devastada por los advenedizos de la política que no tienen ética y no tienen madre.