Por Rafael Navarro Barrón
La muerte de Francisco Barrio Terrazas fue lenta y dolorosa para él, su familia y los amigos cercanos, mchos de ellos simpatizantes del PAN y algunos militantes de otros partidos que lo respetaban y habían tejido con el político una amistad demasiado estrecha.
Desde el lecho de muerte se despidió de los cercanos. Escribió por WhatsApp a quienes mantenían un contacto permanente con él. Particularmente hubo mensajes de rendimiento a la vida, con ecos de esperanza en medio de un pronóstico médico reservado.
Durante su internamiento en un hospital de Houston, Texas, fueron días de oración en algunos núcleos de la iglesia católica, a la que perteneció desde sus años mozos.
Barrio experimentó un decaimiento físico a lo largo de los años. Tenía el antecedente de una afección cardiaca crónica.
Los medios informativos locales anotaron puntualmente que el exgobernador de Chihuahua estaba enfermo y hospitalizado en un nosocomio de Estados Unidos.
Barrio Terrazas, de 75 años, fue un hombre polémico y estuvo marcado por la sospecha de una relación de compadrazgo con el expresidente Carlos Salinas de Gortari, con quien mantuvo una relación, si no cercana, si estrecha durante el tiempo que ambos gobernaron.
En 1983, 1986 y en 1992, fue el ícono de las batallas políticas y del llamado ‘verano caliente’, primero en contra del PRI y ya en los tiempos recientes, unos meses antes de su muerte, se opuso al avance de Morena y así falleció en el hospital en Houston, Texas, pensando que el partido de López Obrador es lo peor que le ha ocurrido a México.
El político chihuahuense se sometió a una operación del corazón a principios de diciembre del 2025; sin embargo, tuvo una afección respiratoria que complicó su recuperación y murió el 29 de diciembre.
Los últimos días tenía problemas para hablar. Su respiración era escasa. Pasó los últimos días al lado de un dispensador de oxígeno.
Antes de su partida le entregó una especie de ‘ultima voluntad’ a su esposa Tencha Olivas Aguirre. Le pidió que a su funeral no enviaran ramos de flores. Si alguien tenía el deseo de honrarlo de esa manera, mejor que donaran el costo del arreglo floral a una institución caritativa que opera en el sector juarense conocido como Senecú.
Fue despedido con el honor del pasado. Se hicieron caravanas de vehículos el 17 de enero. Se recordó aquellos días de lucha en la frontera juarense y se recordó al indomable norteño que un día gobernó Chihuahua, fue diputado federal, secretario de la Función Pública y embajador de México en Canada.
Francisco Barrio Terrazas fue el chihuahuense que más cerca estuvo de ser candidato a la presidencia de la república, en el periodo de Vicente Fox Quezada. En una reunión privada con el activista de izquierda Jaime García Chávez -excandidato a gobernador, pero por el PRD- le confesó que la idea de competir por la máxima silla del país estuvo en su mente.

Fco Barrio y Vicente Fox
Desistió de ella cuando acudió a Los Pinos a una reunión con Vicente Fox en su cabaña privada. Cuando ingresó al sitio del encuentro observó en uno de los muebles una foto donde se podía observar al entonces presidente al lado de Santiago Creel. Era más que evidente el deseo presidencial por el personaje electo para la sucesión.
En ese momento desistió de entrar a la competencia. Meses después vendría el nombramiento de Felipe Calderón como candidato a la presidencia de la república.
La imagen de Francisco Barrio se deterioró en sus tiempos de gobernador del Estado. El proteccionismo que le brindó Salinas de Gortari no fue bien visto por la oposición al PRI que siempre creyó que el de Agualeguas era un gobernante espurio.
La caída del PAN en la segunda parte del gobierno de Francisco Barrio generó que el priismo tuviera mayoría en el Congreso del Estado. Al frente del grupo parlamentario del PRI se estaba el finado abogado Miguel Etzel Maldonado. Los legisladores tricolores estuvieron a punto de paralizar al gobierno de Barrio. Una llamada del entonces secretario de Gobernación federal frenó a los priistas y, a partir de ese momento, Barrio tuvo inmunidad.
También hubo un distanciamiento con la prensa tradicional chihuahuense. Los medios que favorecieron la campaña y el movimiento panista fueron desechados sin empacho alguno y la figura altanera de Barrio Terrazas surgió sin límite alguno.
Aunque el finado exgobernador era nativo de Satevó, estudió y trabajó por algún tiempo en la capital del Estado, finalmente se mudó muy joven a Ciudad Juárez donde hizo su carrera empresarial y política.
El supuesto amor por Juárez no sirvió mucho a la frontera, a la que abandonó en muchos sentidos, frenando aún más su desarrollo. Iniciaba proyectos para la frontera y luego los abandonaba, como fue la idea de acudir cada fin de semana a pintar escuelas. Únicamente cumplió en una o dos ocasiones, luego se olvidó del programa social.
El brutal y evidente infiltración del narco en las filas de la Policía Judicial del Estado y de la policía municipal también en manos de un alcalde panista, generó una evidente decepción del gobernante.

Luces y sombra de un político
Luego vino aquella frialdad al trato que le dio a las muertas de Juárez al establece que a las mujeres las desaparecían y asesinaban “por su forma de vestir”, propició abierta oposición de los grupos feministas y detonó una pesadilla en la frontera por la libertad que tuvo el narco para secuestrar y asesinar mujeres.
Por eso, su regreso a la política para enfrentar a Morena, no fue del todo apoyada por los militantes del PAN, actualmente muy divididos y menguados a causa del hijo político putativo de Francisco Barrio, me refiero a Javier Corral Jurado.
Hasta el último día de su existencia, la relación con Javier Corral, considerado un traidor ex panista, se mantuvo firme, no obstante, la guerra que sostiene el ahora senador y exgobernador en contra de algunos panistas, entre ellos la gobernadora María Eugenia Campos Galván.
Fue pues, Francisco Barrio, un político que vivió entre luces y sombras.


