Sillas que pesan y apellidos que mandan

COMPARTE LA COLUMNA RAYOS Y CENTELLAS

por Talcual
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Quien, por cierto, dejó la cómoda —pero nada sencilla— silla del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Chihuahua (ICATECH) fue Laura Domínguez Esquivel. La salida no fue tersa ni silenciosa. Los mal pensados —que casi siempre están bien informados— aseguran que Laurita sostuvo un choque frontal, fuerte y sin medias tintas con Austria Galindo, la mujer que manda y ordena en el Parque Central.

El pleito, dicen, no fue menor: llegaron incluso a medirse para ver quién tenía mayor influencia con los de arriba. Una especie de pulso político donde no ganó la mejor técnica, sino el apellido con mayor tonelaje. Al final, la balanza se inclinó del lado de Austria Galindo, confirmando una vez más que en la esfera panista estatal el peso político del apellido Galindo no es discurso: es realidad.

AUSTRIA GALINDO

Y mientras unos salen, otros entran. Informantes de Tal Cual aseguran que el espacio que dejó Laura Domínguez ya fue ocupado por el expriista y tetista Juan Carlos Alonso, mejor conocido en los pasillos del poder como el regidor liposucción. Así, el ICATECH no solo cambia de rostro, sino también de color y de estilo.

En política, ya se sabe: las sillas no se abandonan, se arrebatan… y casi siempre tienen nombre y apellido.

El caballero andante y la aspirante

ANDREA Y ADÁN AUGUSTO

 

El senador Adán Augusto López volvió a enfundarse la armadura y salir al rescate de la senadora Andrea Chávez, quien —dicen— no camina, suspira por la gubernatura de Chihuahua. Y como buen escudero, no pierde oportunidad para recordarle al respetable que la juarense sigue viva, fuerte y coleando en la precontienda interna de Morena… aunque algunos ya le anden rezando responsos.

Porque justo cuando Adán dejó la coordinación del grupo parlamentario en el Senado y las ilusiones de Andrea comenzaron a verse más enclenques que proyecto de unidad, el tabasqueño salió al quite. Nada de abandonarla a su suerte: dejó claro que, aunque tiemble el piso, la senadora fronteriza sigue en la pelea. Al menos en el discurso.

Eso sí, el camino no es miel sobre hojuelas. Según el propio López, a Andrea le han llovido críticas, rumores, chismes y maldades digitales, todo con el noble propósito —ironía incluida— de darle en la torre a su proyecto político. Nada nuevo en Morena, donde los abrazos duran lo que tarda alguien en oler poder.

Pero Adán, muy caballero y más político que sentimental, jura que no la soltará. Que seguirá empujando, respaldando y acompañando a la aspirante, no vaya a ser que el vendaval interno la deje sin oxígeno antes de tiempo. Un gesto gallardo que, de momento, le sirve a Andrea para aguantar la tormenta de versiones sobre el supuesto derrumbe de su candidatura.

La duda es si este espaldarazo es chaleco salvavidas… o solo un poco de aire antes de que Morena vuelva a demostrar que sus aguas no son bravas: son traicioneras.

Suspensiones que no absuelven… pero alivian

MIRALOS, ESTAN CASI IGUALITOS!

Un juez federal le concedió una suspensión definitiva al exgobernador de Chihuahua, César Duarte, decisión que frena por tiempo indefinido la apertura del juicio oral en el proceso que se le sigue por su presunta responsabilidad en el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita. Es decir, el juicio se congela, aunque el expediente siga respirando.

Seguramente Javier Corral ya prepara la frase de cajón: que la corrupción llegó hasta el juzgado, que el sistema volvió a proteger al poderoso, o algo por el estilo. El libreto ya lo conocemos.

Sin embargo, conviene hacer una precisión que muchos prefieren pasar por alto: se trata, sin duda, de un avance positivo para Duarte, pero no es una absolución ni una carta de libertad. El beneficio aplica únicamente al proceso federal por lavado de dinero, el cual —para no perder la costumbre— se construye sobre los mismos hechos que dieron origen al proceso local que aún enfrenta ante la justicia de Chihuahua.

La suspensión fue otorgada por Daniel Marcelino Niño Jiménez, juez Cuarto de Distrito en Materia Penal en el Estado de México, y lo único que implica es que el procedimiento se detenga una vez agotada la etapa intermedia. Duarte no sale libre, no recupera reflectores ni pasea tranquilo: simplemente gana tiempo, ese recurso tan valioso en los tribunales.

La medida se mantendrá vigente mientras se resuelve el juicio de amparo promovido contra la vinculación a proceso, lo cual, en tiempos judiciales, podría definirse a mediados del presente año. Nada rápido, nada definitivo, nada espectacular.

Según la imputación de la Fiscalía General de la República, Duarte habría diseñado un esquema de simulación de apoyos al sector ganadero para desviar recursos públicos hacia empresas donde figuraba como socio mayoritario. De ahí, las transferencias habrían terminado en cuentas personales del exmandatario, así como de su esposa e hijos, por un monto cercano a los 73.9 millones de pesos.

Fue el 8 de diciembre cuando la FGR cumplimentó la orden de aprehensión en su contra, justo cuando salía de su domicilio, donde ya enfrentaba el proceso local bajo una medida cautelar distinta, luego de que en julio del año pasado se le modificara la prisión preventiva.

Este es, además, el primer proceso federal que enfrenta César Duarte desde su extradición de Estados Unidos hace tres años. Hasta ahora, todo había sido fuero común.

Así que no, no es el fin del caso ni el regreso triunfal del exgobernador. Pero tampoco es un tropiezo menor para quienes prometieron verlo pronto sentado en el banquillo. En política y en justicia, ganar tiempo suele ser tan importante como ganar sentencias.

Y esa partida, Duarte sabe jugarla bien.

 

 

 

 

 

 

 

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