Factor Andrea Chávez; la locura de ser gobernadora

por Talcual
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Por Rafael Navarro Barrón

Los senadores del partido Morena ya están hartos de Andrea Chávez Treviño. Cercana -¡muy cercana!- a Adán Augusto López solía transmitir las órdenes de su jefe político al resto de los legisladores, pero lo hacía con prepotencia y arrogancia, su toque distintivo.
Cuando los senadores agraviados acudían con su jefe político y reclamaban la actitud de Andrea Chávez, ‘Andreyita’, como le dice en privado Adán Augusto, el ‘hermano’ de Andrés López Obrador, los paraba en seco y se volcaba en halagos a la mujer que aspira a ser la próxima gobernadora de Chihuahua.
Así era la vida en el senado con la tutela de Adán Augusto, hoy depuesto y suplido por Ignacio Mier, a quien Andrea llama Nacho o Nachito, quien era el vicecoordinador de la bancada de Morena. La legisladora juarense alberga la idea de que todo seguirá igual, que seguirá siendo la reina del senado.
Así es la vida estridente de la senadora. Sus ocurrencias trascienden la vida política. Diariamente transmite su vida pública en Instagram. Los miércoles debate con enjundia en el programa de Azucena Uresti, en Radio Fórmula. Arrebata la palabra, interrumpe, insulta con adjetivos a las concurrentes del PAN y Movimiento Ciudadano, las debatientes.

ANDREA CHÁVEZ

Es muy fiel en el seguimiento del libreto morenista: “la culpa la tiene Felipe Calderón”; “a México lo echó a perder García Luna”; “el problema son los del PRIAN” o de “los pitufos de la aldea”; suscribe los entuertos del morenismo que hablan del diabólico neoliberalismo, de la corrupción del pasado y la santidad del presente.
A su padre, un ex empleado de la Universidad Autónoma de Chihuahua, lo apodan ‘El loco Chávez’ a ella ‘la loca del senado’. Por eso, la sola mención de que pudiera ser la próxima gobernadora de Morena, prende focos rojos en el Estado de Chihuahua, particularmente en la dirigencia panista y en Maru Campos, la gobernadora, que están temblando con la sola idea de perder la entidad y entregarle el palacio de gobierno a Andrea Chávez.
También en las filas de Morena en Chihuahua la versión de Adán Augusto López cayó como balde de agua helada. El senador, en una muestra de apoyo a Andrea Chávez, señaló que su protegida política va arrasando en las encuestas y que será la próxima gobernadora de la entidad.
Cruz Pérez Cuéllar, el alcalde de Ciudad Juárez, fuerte aspirante a la gubernatura y militante de Morena, señaló que la gente es quien decidirá al próximo Gobierno de Chihuahua, y no se decide a los candidatos desde las esferas más altas de Morena.
“En Chihuahua mandamos los chihuahuenses, aquí el pueblo manda y la gente es la que va a decidir. No va a decidir un senador que ni siquiera vota en Chihuahua”, respondió Pérez Cuéllar.


La última andanada, de las muchas que seguramente vendrán en la arrogancia de su visión política, fue la que se descubrió en el senado de la República. Hace unos días, las autoridades del Senado le pusieron los sellos de clausura a un salón de belleza que servía para darles una manita de gato a las figuras de la política nacional.
La noticia saltó a la luz cuando se señaló a la senadora Andrea Chávez como la presunta responsable de habilitar este espacio para sus allegadas, supuestamente con cargo al erario.
Porque así es ella, no piensa como una demócrata sino como una aristócrata que gusta de la elegancia, de los lujos finos, de los aviones privados, de las camionetas blindadas.
Ella es la mujer que juega a ser política y que, tarde o temprano, la política jugará con ella.

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