Cara a cara Andrea Chávez y Daniela Alvarez próximo 20 de febrero

por Talcual
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En la agenda pública de Andrea Chávez apareció un nuevo compromiso: su registro para participar en un foro económico organizado por la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez el próximo 20 de febrero en el Technology Hub.

En el papel, la presencia de la legisladora podría interpretarse como un ejercicio de rendición de cuentas: explicar su trabajo en el Senado y detallar cómo sus iniciativas han impactado —o pretenden impactar— la economía de Chihuahua. En tiempos donde la narrativa pesa tanto como los resultados, el foro luce como un escaparate idóneo.

Sin embargo, al revisar los registros legislativos no se advierten propuestas específicas impulsadas por la senadora para gestionar recursos extraordinarios destinados directamente al estado. No hay, hasta ahora, evidencia clara de iniciativas enfocadas en atraer partidas presupuestales adicionales o esquemas fiscales especiales para la entidad fronteriza. Y ahí es donde el discurso puede entrar en tensión con los datos.

La política, como se sabe, no ocurre en el vacío. Mientras la senadora se prepara para el foro, el Partido Acción Nacional ya afina su estrategia. La dirigente estatal, Daniela Álvarez, ha confirmado su asistencia, al igual que Austria Galindo, con la intención explícita de sostener un cara a cara con la legisladora morenista.

Más que un foro académico, el encuentro amenaza con convertirse en un cuadrilátero político. El PAN buscará cuestionar resultados y contrastar cifras; la senadora, previsiblemente, defenderá su gestión y alineará su discurso con la narrativa federal. En medio quedarán empresarios, académicos y estudiantes que esperan algo más que intercambio de consignas.

El verdadero reto para ambas partes será elevar el nivel del debate. Si el evento se reduce a un cruce de acusaciones, perderá su esencia económica y académica. Pero si logra aterrizar compromisos concretos para la frontera, podría convertirse en algo más que un acto de presencia.

Porque al final, más allá de las siglas, lo que está en juego no es el protagonismo político, sino la capacidad real de traducir discurso en desarrollo para Ciudad Juárez y para Chihuahua.

Arriaga en la frontera: polémica con escala en Juárez

Marx Arriaga y su regreso a la UACJ

La escena parecía sacada de un mitin improvisado. Marx Arriaga, exdirector de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública, aterrizó en Ciudad Juárez y apenas cruzó la puerta del aeropuerto cuando ya lo esperaba una recepción todo menos cordial. Gritos, cartulinas y consignas de “¡Vete, no eres bien recibido!” marcaron su regreso a la frontera.

Arriaga no es un funcionario cualquiera. Convertido en uno de los rostros más visibles —y polémicos— de la llamada Nueva Escuela Mexicana, ha sido identificado con el ala más ideologizada del oficialismo. Su estilo frontal, de combate permanente, le ha granjeado simpatías entre los convencidos y rechazo entre quienes ven en su discurso una carga política excesiva en la educación pública.

Apenas un día antes, el académico había dejado su despacho en la Ciudad de México, donde permaneció varios días tras su destitución. Ahora vuelve a su plaza en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, pero no precisamente en silencio.

Fiel a su narrativa, Arriaga asegura que la Nueva Escuela Mexicana está bajo ataque. Y no se quedó corto: señaló directamente a Mario Delgado como el supuesto operador tras bambalinas de la protesta que lo recibió en el aeropuerto. Según su versión, hay una intención de modificar los libros de texto para —dice— “formar obreros agachones y beneficiar a las maquilas”.

El lenguaje no es casual. Juárez es tierra de maquiladoras, de industria exportadora y de sindicatos con peso histórico. Acusar infiltraciones sindicales y hablar de traiciones a la educación popular en este contexto es echar gasolina a un terreno ya de por sí inflamable.

La comparación con Gerardo Fernández Noroña surge inevitable: figuras que entienden la confrontación como método y el escándalo como plataforma. En política, la polarización también construye identidad.

Ahora la papa caliente cae en el escritorio del rector de la UACJ, el doctor Constandse. Administrar la vida universitaria nunca ha sido sencillo, pero hacerlo con un personaje mediático, combativo y recién defenestrado del escenario nacional añade un ingrediente extra. ¿Habrá contención institucional o nueva polémica en puerta?

En Juárez, donde la frontera siempre amplifica los ecos nacionales, la llegada de Arriaga promete más capítulos. Y como suele suceder en estos casos, el debate educativo corre el riesgo de quedar sepultado bajo la estridencia política. Al tiempo.

Pavimento nuevo, reflectores encendidos

La pavimentación de calles por parte del Municipio

Dicen los que saben que Cruz Pérez Cuéllar anda con todo. Y esta vez le tocó cortar listón —y presumir maquinaria— en la repavimentación de la calle Aeromoza, obra que, según los números oficiales, suma 13 mil metros cuadrados de carpeta asfáltica nueva y una inversión cercana a los siete millones de pesos.

En una ciudad donde los baches han sido por años parte del paisaje urbano, cualquier tramo rehabilitado se celebra casi como conquista histórica. No es exageración: transitar sin esquivar cráteres ya es un alivio cotidiano. La apuesta del alcalde ha sido clara: usar el Presupuesto Participativo para concretar obras visibles, palpables, de esas que no requieren explicación técnica sino suela y volante para comprobarse.

La obra, hay que decirlo, luce. Pavimento nuevo, señalización renovada y vecinos que por fin pueden circular sin dejar la suspensión en el intento. El mensaje político también está bien pavimentado: los recursos sí se están aplicando y sí se traducen en beneficios concretos.

Pero como en toda acción pública, no faltan las preguntas. ¿Era esta la vialidad más urgente? ¿Se priorizaron criterios técnicos o impacto político? En colonias donde las calles parecen campo minado, algunos observan con legítima expectativa —y algo de impaciencia— cuándo llegará su turno.

Lo cierto es que la estrategia del alcalde apunta a resultados medibles y visibles. En tiempos donde la confianza ciudadana se construye con hechos más que con discursos, cada metro cuadrado rehabilitado suma puntos. Y siete millones invertidos en movilidad no son poca cosa si se administran con eficiencia y transparencia.

Mientras unos celebran la nueva carpeta asfáltica, otros ya levantan la mano para la siguiente fase. Así funciona el termómetro urbano: una obra terminada abre diez solicitudes más.

Ojalá que la calle Aeromoza no sea solo un tramo reluciente en medio de la vieja realidad, sino el inicio de una ruta sostenida de mejoras. Porque en Juárez, más que listones cortados, lo que se espera es continuidad. Y el pavimento —como la política— requiere mantenimiento constante si no quiere volver a llenarse de baches.

 

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