Juaritos vs. Chihuahuitas: la carne asada política

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por Talcual
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Otra vez se calentó el ambiente entre la gobernadora Maru Campos y el alcalde fronterizo Cruz Pérez Cuéllar. Y no, no fue por el clima del desierto ni por el precio del carbón para la parrillada… fue por la vieja y confiable receta de la política mexicana: decir algo en público y luego ver quién se ofende primero.

Todo comenzó cuando la gobernadora, micrófono en mano y con audiencia nacional en el programa de Ciro Gómez Leyva, se aventó una de esas frases que los asesores de comunicación suelen llamar “espontáneas”… y que los opositores llaman “balas directo al pie”.

Ahí, entre comentario y comentario, Campos soltó que la relación entre los “chihuahuitas” y los “juaritos” está más complicada que armar una buena carne asada en tiempos electorales. Es decir: todos dicen que cooperan, pero nadie sabe quién puso la carne, quién el carbón… y quién se llevó el tupper lleno al final.

Ciro y Maru Campos

La cosa empezó con una pregunta aparentemente inocente sobre su cercanía —o distancia— con Ciudad Juárez. Pero ya se sabe que en política no hay preguntas inocentes, sólo respuestas que luego se vuelven problema.

Y así, casi sin querer queriendo, la gobernadora terminó pintando a Juárez como si fuera una especie de república independiente, algo así como “Chihuahua… pero con aduana emocional”.

Dicen los que siguen de cerca la grilla estatal que, lejos de tender puentes, la declaración echó más leña al fuego. Porque cuando se dice que Juárez es “casi una entidad aparte”, hay quienes entienden que los juarenses vienen de otro planeta… o mínimo de Marte con visa fronteriza.

Claro que el alcalde Cruz Pérez Cuéllar no se iba a quedar callado viendo cómo le rebautizaban la ciudad en diminutivo. Ni tardo ni perezoso salió a defender a su raza fronteriza, recordando que Juárez es Chihuahua, ni más ni menos, y que los 67 municipios merecen el mismo respeto… vivan donde vivan y aunque no usen diminutivos cariñosos.

Porque si algo está claro es que el orgullo juarense no cabe en “juaritos”.

Mientras tanto, en la frontera el horno no está para bollos. Hay quienes opinan que este tipo de declaraciones sólo alimentan la división y la eterna grilla política, justo cuando ambos gobiernos tienen pendientes un asunto un poquito más importante: la seguridad pública, que por cierto no anda precisamente presumiendo resultados.

Pero ya se sabe cómo funciona esto: cuando la realidad aprieta, la política suelta declaraciones.

Y aunque algunos finjan sorpresa, lo cierto es que estos dimes y diretes huelen más a calentamiento de motores rumbo al 2027 que a un malentendido semántico.

Porque en política, como en las carnes asadas, cuando empiezan las indirectas es porque alguien ya está preparando la parrilla electoral.

Lo único seguro es que el sentimiento de los juarenses no se arregla con diminutivos… ni con entrevistas en cadena nacional.

Aplausos, informes y calentamiento rumbo al 2027

En Ciudad Juárez se armó ayer el informe estatal 2025 de la Fundación del Empresariado Chihuahuense, evento que, además de presentar resultados, sirvió como lo que realmente son muchos actos públicos en tiempos políticos: una pasarela elegante rumbo al 2027.

Y claro, en un escenario así no podían faltar dos personajes que ya empiezan a sonar fuerte cuando se habla de la próxima gubernatura: el alcalde capitalino Marco Bonilla y el alcalde fronterizo Cruz Pérez Cuéllar.

Ambos llegaron bien peinados políticamente, con sonrisa lista para la foto y discurso preparado para la raza empresarial. Cada uno buscó lucirse frente al respetable, como quien sabe que estos eventos también sirven para medir temperatura política.

Y hablando de mediciones, el famoso aplausómetro estuvo más parejo que clásico de futbol entre América y Chivas: la porra dividida, los aplausos equilibrados y nadie queriendo quedarse atrás en la competencia por ver quién conecta más con el público.

Mientras tanto, la gobernadora Maru Campos andaba lejos del ring local, pero no precisamente de la política. La mandataria se encontraba en Guanajuato acompañando a su colega Libia Dennise García Muñoz Ledo, quien presentó su Segundo Informe de Gobierno.

Primero lo entregó al Congreso, como marca el protocolo, y luego lo llevó a un escenario mucho más vistoso: la Velaria de la Feria de León, donde el mensaje fue claro y con tintes de manual político moderno: el gobierno debe estar cerca de la gente, no solo sentado en el escritorio.

La gobernadora guanajuatense aprovechó el escaparate para presumir números fuertes. Según sus datos, los homicidios dolosos en su estado han bajado 51.4 por ciento, una cifra que cualquier mandatario quisiera poner en letras gigantes en su informe.

También tocó un tema que en el Bajío levanta pasiones: el agua. Con tono firme aseguró que habrá agua para todas y todos, prometiendo que nadie se quedará seco, aunque existan resistencias al proyecto del acueducto Solís.

Mientras eso ocurría en tierras guanajuatenses, en Juárez el alcalde capitalino Marco Bonilla aprovechó el escenario de FECHAC para celebrar los 30 años de la fundación, resaltando la fórmula que tanto gusta en el discurso público: la alianza entre iniciativa privada y gobierno para mejorar la vida de las familias.

Y para que no quedara sólo en buenas intenciones, soltó la cifra: más de 150 millones de pesos en una bolsa compartida destinada a proyectos comunitarios, desde equipamiento escolar hasta programas como “Conecta Contigo”, que ya ha beneficiado a más de 15 mil estudiantes.

Así que, entre informes, cifras y discursos, la jornada dejó algo claro: la política ya empezó a calentar motores rumbo al 2027.

Porque cuando los aspirantes comienzan a coincidir en eventos empresariales, los aplausos se cuentan con lupa y los discursos se afinan como si fueran campaña… normalmente es porque la carrera ya comenzó, aunque oficialmente nadie quiera admitirlo.

Morena: el consejo político que puede mover el tablero

Este sábado Morena celebrará en la Ciudad de México su Consejo Nacional, una reunión que, aunque en lo formal tiene carácter organizativo, en los hechos marcará los tiempos y las reglas electorales rumbo a los comicios de 2027.

No se trata de una elección menor. En esa jornada estarán en juego diputaciones, alcaldías y nada menos que 17 gubernaturas, la verdadera joya de la corona del poder político en el país. Por eso, lo que ocurra en ese consejo será observado con lupa dentro y fuera del partido gobernante.

En los últimos días, desde el centro del país comenzó a circular en diversos medios la versión de un posible relevo en la dirigencia nacional del partido, actualmente encabezada por Luisa María Alcalde Luján. A la joven dirigente, que llegó al cargo tras el proceso interno presidencial, algunos sectores del morenismo le atribuyen falta de liderazgo político o, en el mejor de los casos, un bajo perfil en la conducción del partido.

El tema no es menor. La dirigencia nacional de Morena ha sido históricamente un espacio profundamente influido por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien en más de una ocasión resumió su filosofía política con una frase que se volvió célebre: prefería “70 por ciento de lealtad y 30 por ciento de capacidad”.

Bajo esa lógica, el liderazgo partidista siempre ha tenido una función clara: mantener cohesionado al movimiento y ordenar las disputas internas, especialmente cuando se acercan procesos electorales de gran tamaño.

Y justamente en ese contexto aparece un nombre que cada vez suena con mayor fuerza en los pasillos del poder: Ariadna Montiel Reyes, actual secretaria de Bienestar. En los últimos años Montiel se ha consolidado como una de las principales operadoras políticas de la Cuarta Transformación, con control territorial a través de los programas sociales y una creciente presencia dentro del movimiento.

Para algunos grupos internos, su perfil combina dos elementos clave: cercanía con el proyecto político y capacidad de operación electoral.

Por ahora, el Consejo Nacional del sábado luce como un escenario complicado para concretar un relevo inmediato en la dirigencia. Sin embargo, sí podría convertirse en algo igualmente significativo: el último consejo encabezado por Luisa María Alcalde, si las presiones internas terminan por inclinar la balanza.

Porque en Morena, como en cualquier partido que gobierna, las decisiones formales suelen llegar después de que la política real ya comenzó a moverse.

Y esa, justamente, es la sensación que empieza a respirarse en el ambiente.

 

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