El Revés Inesperado a la Reforma Electoral

COMPARTE LA COLUMNA RAYOS Y CENTELLAS

por Talcual
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Pocos habrían imaginado que, gracias a la desbordada ambición política del Partido Verde y del PT, terminaría ocurriendo algo insólito: que algunos terminaran agradeciendo que parte de sus legisladores votara en contra de la reforma electoral impulsada por Morena. Ese quiebre dejó, al menos por ahora, al partido gobernante sin la posibilidad de avanzar hacia un modelo de partido hegemónico de Estado.

Se trata de un revés importante. Quizá efímero, pero políticamente significativo. El golpe alcanza directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a los sueños de concentración política asociados al proyecto que durante años impulsó Andrés Manuel López Obrador.

A Morena simplemente no le alcanzaron los votos.

Algunos legisladores del Verde rompieron la disciplina partidista —y hoy dentro de su propio partido ya son señalados como traidores—. Tampoco resultó suficiente la combinación de abstenciones y apoyos provenientes del PT. El marcador final quedó en 259 votos a favor y 234 en contra.

Para aprobar una reforma constitucional, Morena necesitaba 330 votos que le garantizaran la mayoría calificada. Pero ni sus aliados completaron la cifra ni la oposición —Movimiento Ciudadano, PRI y PAN— estaba dispuesta a acompañar la iniciativa.

Advertidos todos, vendrá entonces el llamado Plan B. O quizá, a estas alturas, incluso un Plan D.

La alternativa sería modificar leyes secundarias, donde basta una mayoría simple. El problema es que el riesgo jurídico es evidente: cualquier reforma aprobada por esa vía podría ser impugnada y eventualmente declarada inconstitucional.

En ese escenario, el balón terminaría en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y ahí la interpretación constitucional, políticamente hablando, se ha convertido en un auténtico volado, en medio de la percepción de que la Corte mantiene una cercanía incómoda con el oficialismo.

Por ahora, lo cierto es que la derrota legislativa está registrada.

Más allá de los planes alternativos que el oficialismo pueda intentar, habrá que observar la reacción presidencial y, sobre todo, el inevitable cobro de facturas políticas al PT y al Verde.

Porque en política las facturas siempre llegan.

Podrían terminar las ofertas políticas y presupuestales a cambio de votos. Y aquellas carpetas de investigación que circularon discretamente durante el cabildeo legislativo bien podrían comenzar a moverse con mayor velocidad.

También habrá que observar si Morena decide mantener su alianza electoral con el Verde en entidades como Chiapas o San Luis Potosí, donde se avecinan procesos electorales.

Sin olvidar Zacatecas, donde el hermano de Ricardo Monreal ya dejó claro que el grupo político de los Monreal pretende conservar su cacicazgo regional… con o sin Morena.

La votación que desnudó las lealtades

El PT y PVEM se opuusieron a la Reforma Electoral

La votación de la reforma electoral dejó algo más que números en el tablero legislativo: exhibió lealtades, ambiciones y, sobre todo, las grietas dentro de la alianza que sostiene al oficialismo.

El resultado fue cerrado para tratarse de una reforma constitucional. De los 494 votos emitidos, 259 fueron a favor, 234 en contra y apenas una abstención. A Morena y sus aliados no les alcanzó para llegar a los 330 votos que exige la mayoría calificada. La reforma, por ahora, se quedó en el camino.

Pero más allá del marcador, lo verdaderamente revelador fue quién votó cómo.

En Morena la disciplina partidista se mantuvo prácticamente intacta. La mayoría de sus legisladores respaldó la iniciativa, aunque tres rompieron filas y votaron en contra: Giselle Arellano Ábila, Alejandra Chedraui Peralta y Santy Montemayo. A ello se sumaron algunas ausencias relevantes, entre ellas la de Manuel Espino —por motivos de salud—, así como las de Jesús Jiménez, Iván Peña y Olga Sánchez Cordero.

El caso más llamativo ocurrió, sin embargo, en los partidos aliados.

En el Partido Verde Ecologista de México, la mayoría de sus legisladores votó en contra de la reforma. Aun así, doce diputados decidieron respaldarla: Anabel Costas, Cabrera Lagunas, José Brana, Carlos Canturosas, Manuel Cota, Denisse Guzmán, Blanca Hernández, Hilda Licerio, Mario López Hernández, Iván Marín, Alejandro Pérez Cuéllar y Maricela Silva.

Además, Raúl Bolaños Cacho optó por la abstención.

El PT siguió una lógica similar: la mayoría votó en contra, pero el diputado Jesús Corral Ordoñez decidió apoyar la reforma, mientras que José Alejandro Aguilar se ausentó de la sesión.

En la oposición no hubo fisuras. El PRI votó en contra —con la única ausencia de Marcela Guerra—, mientras que el PAN y Movimiento Ciudadano cerraron filas con voto negativo en bloque. También votó en contra la diputada Guadalupe Mendoza Arias, del llamado Movimiento del Sombrero.

Entre todos los casos, uno resultaba particularmente previsible: el del diputado del Partido Verde Alejandro Pérez Cuéllar, con base política en Ciudad Juárez. Su voto a favor difícilmente podía sorprender a alguien. No iba a traicionar a su hermano, el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar, uno de los aspirantes más visibles a la candidatura de Morena a la gubernatura de Chihuahua.

En política, los votos rara vez son ingenuos.

Y esta votación lo dejó claro: más que ideologías, lo que estaba en juego eran alianzas, proyectos personales y el reacomodo de fuerzas rumbo a las próximas batallas electorales.

 Austeridad… pero con campaña incluida

El Senador Juan Carlos Loera

El senador juarense Juan Carlos Loera de la Rosa anda particularmente activo. Tan activo, de hecho, que uno podría pensar que la agenda legislativa del Senado se mudó a Ciudad Juárez… o al menos a sus redes sociales.

Loera no pierde oportunidad para promover su trabajo legislativo y, por supuesto, su intensa actividad política dentro de Morena. Todo muy institucional, muy republicano… aunque a nadie se le escapa que en política la hiperactividad suele venir acompañada de un objetivo muy claro: posicionarse ante el electorado.

Porque si algo tiene claro el senador es que el futuro se construye desde ahora. Y en ese futuro —según los malpensados— podría aparecer una candidatura a algún cargo de elección popular. Incluso, por qué no, la candidatura a la alcaldía de Juárez.

El senador presume paso firme. Hace unos días votó en el Senado, sin titubeos, para terminar con las pensiones de oro y los privilegios de la alta burocracia.

“¡El dinero del pueblo pa’ la gente!”, proclama con entusiasmo.

Una consigna que, por supuesto, refuerza su perfil de defensor de la austeridad republicana y de la justicia social. Aunque siempre hay quienes, con mala leche, sugieren que tanta convicción también ayuda bastante cuando uno busca recordarle al electorado que sigue en la jugada.

Pero no todo es miel sobre hojuelas en el universo loerista.

Resulta que Carlos Castillo —personaje cercano tanto al expresidente Andrés Manuel López Obrador como a la presidenta Claudia Sheinbaum— trae sus diferencias con el senador juarense. El motivo: la estrategia de golpeteo interno que impulsaría el grupo político integrado por el paseño Javier Corral, la senadora Andrea Chávez y el propio Loera.

Una estrategia que, según cuentan en los pasillos de la política nacional, se les salió del corral —perdón, del control— y terminó provocando ruido a nivel nacional.

Y cuando en Morena hay ruido interno, lo que sigue suele ser el inevitable jaloneo de cobijas.

Así que mientras cada grupo acomoda sus fichas, la división dentro del partido guinda empieza a ponerse interesante rumbo a 2027… y para los más ambiciosos, incluso pensando en 2030.

Por lo pronto, la triada Corral–Chávez–Loera parece decidida a recuperar el poder político en Chihuahua a como dé lugar.

Que les cuaje la jugada es otra historia.

Porque en la otra esquina del ring también entrena duro el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien tampoco oculta que quiere su propia jugada para el 2027.

Y ya se sabe cómo terminan estas historias en la política mexicana: todos dicen estar luchando por el pueblo… pero casualmente el premio siempre termina siendo la candidatura.

 

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