Paro anunciado, problemas ignorados

COMPARTE LA COLUMNA RAYOS Y CENTELLAS

por Talcual
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De nueva cuenta, el país amanece bajo la sombra de un paro nacional de transportistas y productores del campo. No es la primera vez, y lamentablemente, todo indica que tampoco será la última. A partir de las 7 de la mañana de este lunes, diversas carreteras y puntos estratégicos del país podrían verse afectados por acciones de protesta que, más allá de incomodar a miles de ciudadanos, evidencian una problemática que lleva años acumulándose sin solución de fondo.

Los inconformes aseguran que no han recibido respuesta del gobierno federal a sus demandas más urgentes. Y no se trata de exigencias menores. Hablan de inseguridad en carreteras que ya se ha normalizado: asaltos, secuestros, extorsiones y asesinatos forman parte del día a día de quienes viven del volante. Para ellos, salir a trabajar implica jugarse la vida.

A esto se suma el golpe constante al bolsillo. El precio del diésel continúa siendo una carga pesada, incrementado por factores como el IEPS, que termina impactando directamente en los costos operativos. En un país donde el transporte de mercancías es columna vertebral de la economía, ignorar este problema es cerrar los ojos ante una cadena de afectaciones que termina por alcanzar a todos.

Por si fuera poco, la infraestructura carretera tampoco ayuda. Vialidades en mal estado provocan accidentes, retrasos y mayores gastos logísticos. Y en las casetas de peaje, la historia no es mejor: sistemas obsoletos, largas filas y pérdidas económicas que, acumuladas, representan otro golpe para el sector.

Las carreteras México-Querétaro, México-Cuernavaca y México-Pachuca, entre muchas otras en estados como Sonora, Sinaloa, Jalisco, Veracruz y Chihuahua, podrían resentir los efectos de esta movilización. Incluso cruces fronterizos como Ciudad Juárez están en la lista.

El momento no podría ser más complicado. Miles de viajeros regresan a sus ciudades tras el periodo vacacional de Semana Santa, por lo que el impacto será doble: social y económico.

Conviene decirlo con claridad: el problema no es la protesta, sino las causas que la originan. Mientras no haya respuestas concretas y efectivas, estos paros seguirán siendo la única vía que muchos encuentran para ser escuchados.

Por lo pronto, a quienes transiten hoy por carretera, la recomendación es simple: tomen precauciones. Porque en México, incluso el camino más cotidiano puede convertirse en un terreno incierto.

Entre rumores y números Cruz sigue con ventaja en encuesta

CRUZ EN EL CHAMIZAL

En política, los tiempos no siempre los marca el calendario… a veces los dicta el rumor. Y en ese terreno, donde la especulación se mezcla con la estrategia, comienzan a tejerse versiones que, aunque muchos desestiman como simples “rumores de rancho”, terminan revelando el nerviosismo propio de la antesala electoral.

Se dice —insistimos, se dice— que si por alguna decisión de cúpula dentro de MORENA, particularmente desde la dirigencia nacional encabezada por Luisa María Alcalde, no se alinearan los factores para que Cruz Pérez Cuéllar fuera el candidato a la gubernatura de Chihuahua, ya se estaría pensando en un “plan B”.

Nada confirmado, nada oficial. Solo versiones que corren con la velocidad que caracteriza a la política mexicana, alimentadas —como suele ocurrir— por quienes encuentran en la especulación una forma de protagonismo. Porque, hay que decirlo con claridad, también abundan los que ven tormentas donde apenas hay nubes.

Sin embargo, más allá del ruido, hay datos que sí pesan. De acuerdo con la encuestadora GobernArte, MORENA se mantiene al frente en las preferencias electorales en Chihuahua, consolidándose como la principal fuerza política rumbo a 2027. Y dentro de ese escenario, el nombre de Cruz Pérez Cuéllar aparece con ventaja.

El actual alcalde de Ciudad Juárez no solo figura, sino que lidera con un respaldo del 35.5% de los encuestados, una cifra que, a menos de 15 meses del proceso electoral, no es menor. Refleja, en buena medida, el posicionamiento logrado tras meses de trabajo político y gestión pública.

¿Alcanza? ¿Se sostendrá? Esa es otra historia. Porque en política, las encuestas son fotografía del momento, no garantía del futuro. Y si algo ha demostrado la dinámica interna de los partidos, es que las decisiones no siempre responden únicamente a números, sino a equilibrios, acuerdos y, sí, también a decisiones de cúpula.

Por ahora, lo cierto es que hay un puntero claro y un partido dominante en el estado. Lo demás —planes alternos, bloqueos internos o jugadas inesperadas— sigue perteneciendo al terreno de la especulación.

Aunque, como bien se sabe, en política los rumores de hoy suelen ser las noticias de mañana.

PRI: fragmentación, memoria corta y lealtades en disputa

CHELA ORTIZ Y SU LIDERAZGO A MEDIAS

La descomposición política y la pérdida de identidad ideológica no son fenómenos nuevos, pero en el caso del Partido Revolucionario Institucional parecen haber alcanzado un punto crítico. Hoy, más que un partido, el PRI luce como un mosaico de intereses, lealtades divididas y agendas encontradas.

La fractura es evidente y, para muchos, ya se puede delinear en tres bloques claros. Por un lado, están los que se mantienen firmes —o disciplinados— bajo el liderazgo de Alejandro Moreno, mejor conocido como “Alito”, siguiendo la línea que marcan figuras como Chela Ortiz y Alex Domínguez. Un grupo que apuesta por la institucionalidad… o por la obediencia, según se quiera ver.

En otro frente, se encuentran los que han optado por alinearse con los llamados exgobernadores “rebeldes”. Un bloque que no deja de llamar la atención por su aparente amnesia política: olvidan —o prefieren ignorar— las persecuciones, señalamientos y hasta encarcelamientos que, en su momento, marcaron la relación con gobiernos panistas. La memoria, en política, suele ser selectiva.

Y finalmente, está el tercer grupo: aquellos que aún ven en el Partido Acción Nacional al adversario histórico, pero que, ante la falta de liderazgo real dentro del PRI, han decidido voltear hacia nuevos proyectos. En ese contexto, no pocos han terminado acercándose al equipo de Cruz Pérez Cuéllar, en busca de rumbo y, quizá, de viabilidad política.

El episodio más reciente no hace sino confirmar esta crisis interna. Se asegura que durante la visita de Marco Bonilla coincidieron perfiles identificados como “baecistas” y “patricistas”, quienes no dudaron en dejar evidencia de su cercanía con el visitante. Fotografías, selfies, gestos de respaldo… todo quedó documentado.

Y en política, lo que se documenta, se utiliza.

Cuentan que en el Directivo Municipal del PRI ya existen expedientes con nombres y apellidos, acompañados de imágenes que comprometen lealtades. La narrativa es clara: quienes juraron fidelidad fuera de la línea oficial podrían enfrentar consecuencias internas. Se habla incluso de solicitudes de renuncia y de una eventual exhibición pública como traidores.

¿Exceso o disciplina? ¿Control o desesperación? Difícil saberlo. Lo cierto es que el PRI no solo enfrenta a sus adversarios externos, sino una batalla interna que amenaza con definir —o terminar de diluir— lo que queda de su identidad.

Porque cuando un partido comienza a perseguir a los suyos, el problema ya no está afuera. Está en casa. Y ahí, las fracturas suelen ser mucho más difíciles de reparar.

Ups.

 

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