Ciudad Victoria, Tamaulipas.— La reciente mortandad de peces registrada en el sistema lagunario Chairel–Camalote, en el sur de Tamaulipas, tuvo su origen en un fenómeno hidrológico asociado a la variación en los niveles de salinidad del agua, sin que existan indicios de contaminación química o riesgo para la población, confirmaron autoridades estatales y federales tras un operativo técnico de evaluación en la zona.
De acuerdo con la información oficial presentada por el Gobierno de Tamaulipas, el evento fue consecuencia de un proceso natural de mezcla entre agua dulce y agua salobre, derivado de cambios en el equilibrio del sistema lagunario. Esta condición generó un entorno adverso para especies propias de agua dulce, que no lograron adaptarse a las nuevas concentraciones salinas.
El secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Karl Heinz Becker Hernández, explicó que el fenómeno tiene un origen claramente identificado en la dinámica hidrológica reciente de la región. Tras el paso de la tormenta “Barry”, importantes volúmenes de agua dulce ingresaron al sistema, arrastrando especies como tilapia, plateado y pez diablo hacia la Laguna de la Costa.
Posteriormente, el descenso en los niveles del Estero El Camalote —que alcanzó una cota de 1.00 metros sobre el nivel del mar— interrumpió el flujo de agua dulce, permitiendo el avance de agua salina proveniente de las mareas y del río Pánuco. Este cambio elevó la conductividad del agua en zonas específicas, modificando las condiciones del hábitat.
En este contexto, las especies de agua dulce quedaron atrapadas en áreas con mayor salinidad, lo que derivó en su mortandad. A este escenario se sumó la presencia del sistema de diques, cuya infraestructura —con capacidad superior a 676 millones de metros cúbicos— limitó el desplazamiento natural de los organismos hacia zonas con condiciones más favorables.
El ingeniero Raúl Quiroga Álvarez subrayó que los estudios realizados descartan de manera categórica la presencia de contaminantes químicos, hidrocarburos o descargas industriales como causa del evento, lo que permite acotar el fenómeno a factores estrictamente ambientales.
Durante el operativo, encabezado por la Procuraduría Ambiental y Urbana de Tamaulipas (PAUT) en coordinación con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Secretaría de Recursos Hidráulicos estatal y la Comapa Sur, se realizaron mediciones técnicas de parámetros clave como conductividad eléctrica y pH en distintos puntos del sistema lagunario.
Los resultados confirmaron que, en la mayoría de las áreas evaluadas, las condiciones del agua se mantienen dentro de rangos normales, con niveles de pH ligeramente alcalinos y sin alteraciones críticas en la calidad del recurso. Incluso en zonas con mayor conductividad —asociadas a la mezcla de agua dulce y salobre— los especialistas señalaron que estas variaciones corresponden a procesos naturales y no representan, por sí mismas, un riesgo ambiental.
En paralelo, se llevaron a cabo labores de limpieza para retirar aproximadamente tres toneladas de peces muertos, con el objetivo de evitar afectaciones secundarias y mantener condiciones sanitarias adecuadas en el sistema lagunario.
Uno de los puntos centrales del informe oficial es la certeza en torno a la calidad del agua para consumo humano. Las autoridades reiteraron que el recurso hídrico destinado a la población no presenta riesgos, al mantenerse dentro de parámetros óptimos, lo que brinda tranquilidad a las comunidades del sur del estado.
El Gobierno de Tamaulipas destacó que la respuesta institucional fue inmediata y sustentada en evidencia técnica, lo que permitió contener la situación y cerrar la fase más crítica del evento. Asimismo, se informó que el ecosistema se mantiene sano en términos generales y bajo supervisión permanente.
Finalmente, las autoridades anunciaron que continuará el monitoreo en el sistema lagunario Chairel–Camalote, con el fin de dar seguimiento a la evolución de los niveles de salinidad y prevenir posibles afectaciones futuras, en el marco de una estrategia integral de gestión ambiental que prioriza la protección de los recursos naturales y la seguridad de la población.


