La Secretaría de Educación Pública (SEP) dio marcha atrás a las modificaciones al calendario escolar, por lo que las clases concluirán el próximo 15 de julio y no el 5 de junio como se anunció la semana pasada. Durante la primera reunión Nacional Plenaria Extraordinaria 2026, a la que asistieron los 32 secretarios de educación pública de los estados, el Consejo Nacional de Autoridades Educativas ( CONAEDU) acordó mantener el calendario anterior .
‘El CONAEDU acordó mantener el calendario escolar 2025-2026 en sus términos originales, preservando los 185 días efectivos de clase establecidos en el Acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el pasado 9 de junio de 2025, por lo que el ciclo escolar concluirá el próximo 15 de julio, conforme a lo previsto’, informó la SEP en un comunicado.
Víctor Sarmiento, secretario de Educación de Campeche, confirmó minutos antes del comunicado federal que las clases terminarían como se tenía previsto. ‘Se mantiene vigente por supuesto, hemos escuchado todas las voces del pueblo de México y pues se mantiene el que teníamos vigente ya en el ciclo escolar 25-26’, dijo al salir de la reunión que se prolongó por horas.
Luis Ignacio Sánchez, secretario de educación de Guanajuato, uno de los estados cuyo gobernador se había manifestado en en contra de la modificación del calendario escolar, explicó que el acuerdo fue votado por unanimidad. “Nosotros sí fuimos muy puntuales.
Quedarnos con el calendario escolar vigente, cumplir con la normatividad, apoyar a la economía de las familias y seguir construyendo y al final agarró consenso y ese fue el acuerdo. Fue unánime’, señaló. Aunque se mantiene el calendario original, el secretario de Educación, Mario Delgado, informó que seguirá la flexibilidad para atender las particularidades regionales del país, sobre todo en las entidades que enfrenten condiciones extraordinarias, como las altas temperaturas o los requerimientos logísticos derivados del Mundial de Futbol.
El secretario explicó que la decisión de adelantar las vacaciones, respondió a la ola de calor que enfrenta el país, pero también a que el Mundial de Futbol de la FIFA generará falta de concentración en los estudiantes. ‘Lo acordado el 7 de mayo pasado respondió a realidades innegables: el azote climático en algunas regiones y los conflictos de movilidad y falta de atención que generará el Mundial de Futbol. Son preocupaciones legítimas’, comentó.
El secretario planteó que el artículo 87 de la Ley General de Educación exige entre 185 y 200 días efectivos de clase, pero consideró que es una visión de otros gobiernos en los que se ata a la educación a una cantidad de días. ‘Esta ley es también un residuo de la visión tecnocrática, esa cifra responde a una visión alineada con los estándares comparados de la OCDE, que redujo la educación a una estadística de permanencia e indicadores homologados’, comentó. Explicó que hay países, como Francia y Bélgica, que tienen menos de 170 días de clase.
En el caso de México, dijo, que más allá de la cantidad de horas, es que la estancia esté ligada a un propósito pedagógico. ‘Debemos ser honestos, tras la entrega de calificaciones, hay una inercia en escuelas en todo el sistema educativo, después del 15 de junio se cae en un periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa hasta mediados de junio.
Se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, solo por cumplir un conteo. Se desvirtúa la dignidad docente y se convierte a la escuela en una estancia forzada’, anotó. Consideró que, debido a la diversidad del país, no hay cabida para un solo calendario escolar. ‘Un Sonora 45 grados, la Huasteca Potosina con calor y humedad, la sierra de Oaxaca, la Chontalpa de Tabasco, exigen miradas distintas’, añadió.
Delgado reconoció que cuando las escuelas cierran, la carga del cuidado de los menores recae en las mujeres, no obstante, comentó que las aulas no son lugares de resguardo. ‘Hay una realidad insoslayable: al cerrar la escuela, la carga del cuidado recae mayoritariamente en las mujeres.
El sistema económico actual es insensible: obliga a las familias a buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar. Es injusto que las empresas pretendan que el aula resuelva su falta de flexibilidad laboral. La escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niñas por conveniencia del mercado’, planteó.
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