Por Rafael Navarro Barrón
Julián LeBaron tiene que utilizar escoltas para su seguridad. Una larga lista de amenazas de muerte ronda sobre su vida. El mismo secretario de Seguridad Pública Federal le envió el refuerzo de agentes especiales que están conviviendo con el político mormón las 24 horas del día.
En este momento es el precandidato más fuerte para el naciente partido Somos y el activista más conocido a nivel nacional, pues sus opiniones son escuchadas por los periodistas que conducen los programas de noticias más escuchados en México.
En entrevista con el equipo de Tal Cual, Lebaron refiere 3 amenazas de muerte que son “suficientemente genuinas”. El servicio de inteligencia de Estados Unidos se comunicó con él para advertirle que un grupo criminal quería quitarle la vida. “Me salvaron la vida en el 2020…”
“…Y recientemente pues hay suficiente información que secretario de Seguridad Pública nacional (Omar García Harfuch) me advirtió y él mismo propuso que tuviera más vigilancia”.
“En el momento que yo anuncié que iba a participar en política, en ese momento resulta que recibo una amenaza: Si tú participas en política, te vamos a matar a ti, a tu papá y a tus hermanos”.
En 2020 recibió amenazas confirmadas por agencias de inteligencia de Estados Unidos, que incluso intervinieron para protegerlo. En esa ocasión tuvo algunas horas para salir del país y permanecer en el extranjero algunos años, en una ciudad norteamericana.

LA ENTREVISTA COMPLETA LA PUEDE VER EN EL CANAL: TAL CUAL LA REVISTA DE JUAREZ
Inicialmente, Julián LeBaron anunció su intención de participar como candidato a la gubernatura por la vía independiente. En esos escasos días, antes de que el partido Somos le propusiera ser su candidato a la gubernatura, el Partido Acción Nacional hizo contacto con él y, particularmente, el alcalde de la capital del Estado de Chihuahua, Marco Bonilla realizó varios encuentros con el empresario mormón.
Todo se derrumbó cuando Maru Campos, la gobernadora de Chihuahua, empezó a tomar notoriedad por su confrontación contra el gobierno federal que encabeza Claudia Sheinbaum por el caso de los agentes de la CIA que murieron en un accidente carretero en la sierra de Chihuahua. Los panistas se sintieron autosuficientes y cortaron el diálogo.
El precandidato de Somos señala que “el PAN también sufre de esa pudrición y yo creo que hace tiempo todos los partidos padecen del mismo problema porque el poder corrompe y el poder absoluto, como decía Lord Acton cuyo nombre real era John Emerich Edward Dalberg-Acton, un historiador, político y pensador británico: “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.
Hay una negativa abierta y notoria para omitir su opinión sobre los precandidatos de Morena Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez. “Pérez Cuéllar o Andrea Chávez, ¿Cuál de los 2 le preocupa más como candidato?”
Julián responde que lo que le preocupa es “la ideología” y pregunta qué hay detrás de esos proyectos, pero no señala a ninguno de los dos como una preocupación concreta.
¿Y qué opinión tiene de ellos?
“Pues no los conozco, no los conozco lo suficiente para dar una opinión informada.”
Después, el entrevistador le hace notar la aparente contradicción: anteriormente había hablado “muy duro” contra Pérez Cuéllar.
Y contrasta esa postura con el exgobernador y ahora senador morenista Javier Corral, respecto de quien dice haber tenido “una experiencia personal”.
“A este desgraciado (Corral Jurado) cuando masacraron a mi familia se le pidió ayuda directamente y esa ayuda nunca llegó…”
Se le recuerda: ya en una ocasión usted habló muy duro en contra de Pérez Cuéllar.
Julián responde que en Ciudad Juárez fue detenido como policía municipal un hombre al que identifica como “el Monster”. Según su relato, esa persona llevaba dos años armado legalmente y recibía un pago de la ciudad por servicios de seguridad. Después afirma que esa persona estaría relacionada con el asesinato de un menor de 12 años, su sobrino asesinado en Bavispe, Sonora y todavía la situación fue más fuerte, pues el criminal grabó el momento en que mataba al infante.
“Ese fue el reclamo. Dijimos ustedes tenían (en la nómina) por 2 años a un sicario, en las filas de la policía municipal.”
¿Protegido?
“sí”
Julián LeBaron es un hombre sin estudios académicos, pero un autodidacta que lee literatura, religión, filosofía y, además, un virtuoso de los números, como empresario exitoso, desligado totalmente del campo.
Juega con su activismo y ahora como político:
“Me dice mi esposa que antes me daba vergüenza hablar, pero poco a poco se me fue quitando a través del tiempo.”
Se le pregunta: un flanco que seguramente es débil en la estructura de lo que usted cree y defiende puede ser el tema de la poligamia, se le pregunta: ¿cómo explica esa creencia que tiene un origen en las enseñanzas del mormonismo? La respuesta de Julián sorprende: “Pues yo creo que la religión se tiene que respetar y las convicciones de cada quién. Entiendo cómo puede ser chocante moralmente la situación…”
Después pone como ejemplos históricos a un gobernador de Chihuahua y a Pancho Villa, a quienes atribuye haber estado casados con varias mujeres, y agrega:
“Hay muchos países en donde esta forma de hacer las cosas es aceptada y para mí en mi familia es una cosa grandiosa tener una familia tan grande.”
Finalmente separa el asunto religioso de su proyecto político y dice que el tema puede discutirse posteriormente y que no tiene relación con la defensa de la vida y la propiedad que presenta como centro de su proyecto.
¿Prevalece esa visión polígama dentro de lo que es la cultura de ustedes, la religión? No dice directamente sí o no. Julián cambia el eje de la respuesta hacia el costo económico de tener muchos hijos y hacia las familias donde falta uno de los padres. Concluye: “Creo que ese tiene que ser el enfoque, no las diferencias religiosas.”
“Tengo 18 hijos con cuatro mujeres, pero de momento nomás estoy casado con una. Yo realmente tengo 15 descendientes, pero me casé
con una viuda que tenía 3 hijos y los adopté y todos me dicen papá”.
Julián LeBaron se presenta como creyente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. ¿Usted se cataloga como un mormón practicante?
Julián responde: “Pues yo diría que no fiel practicante, pero sí creyente.”
Es decir, el propio entrevistado se identifica como creyente mormón, aunque dice no ser un practicante.



