A ti te lo digo, corrupto miserable… perverso

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por Talcual
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Por Rafael Navarro Barrón

¿Qué quieren? Hay que preguntar a esa casta que se cree ‘divina’, que se revuelca entre la corrupción, la política y el gobierno, qué es exactamente lo que quieren de los periodistas. Creo que olvidaron quiénes somos; no quienes fuimos sino quiénes somos, porque no hemos perdido la esencia de la dignidad y la rebeldía de la libertad.
Estamos conscientes que se han perdido años de lucha y que el mal llamado ‘cuarto poder’ está herido, pero aún vive. En ese proceso, una traidora superficial y mercantilista generación de comunicadores se apoderó de textos, micrófonos, cámaras y redes sociales.
Hablamos de un periodismo pirata, un clon mal hecho, una copia genérica de un modelo original que sigue vigente en México y el mundo. Esa falsificación parece reinar ya que, por desgracia, su multiplicación fue como una andanada de pus que invadió la verdad y se puso al servicio del poder.
​Por un desafortunado descuido soltamos la pluma, pero no vendimos la dignidad. De eso aún queda mucho. Queda también la mesura, el discernimiento, la voluntad y la altivez de la información que guardamos con el celo de la investigación periodística.
Ustedes nos acusan de chayoteros por los que agarran migajas; nosotros los acusamos de perversos, corruptos, desalmados porque roban el dinero del pueblo, extorsionan y hacen pactos con los criminales convirtiéndose en cómplices de sus negocios y asesinos de infantes, adolescentes, jóvenes y adultos al provocar el tráfico de drogas.
Dirán que estamos molestos; y tienen razón, suficientemente molestos, pero con nosotros mismos. El silencio fue nuestro error y la escasez económica nuestro terror. Se cerraron las fuentes patronales de trabajo formal y creímos que se acababa el mundo laboral.
​Por eso hoy les vuelvo a preguntar a los latifundistas del poder, cualquiera que sea su nivel de gobierno y de estructura política ¿Qué quieren? Porque los vemos deseosos de que sigamos sus desviados valores y narremos sus patéticos pasos por la vida pública. Sospechamos que intentan que sigamos, como autómatas, sus nefastos pasos y sucumbamos a su corrupción manifiesta, evidente, asquerosa…impune.

LA CORRUPCIÓN NUESTRA DE CADA DÍA!

Porque saben muy bien robar, pero cuando roban muestran la visión ingenua de su pecaminosa acción, haciendo discurso morales y anti corruptos. Y allí están los pregoneros a su servicio, los serviles del neo periodismo publicando las sandeces y estupideces de sus amos controladores.
Esa caterva de corruptos y corruptas, ¿pretenden una pluma y una conciencia más a su lista de informadores, ahora convertidos en testigos mudos
y comparsas de sus truhanerías?
​No, aún persiste en el corazón de periodistas genuino el recuerdo del valor de la pluma. Nos
resistimos a ejercer ese periodismo robótico, consagrado a las ‘IA’s’ porque perdieron el valor de la parte artesanal de esta hermosa profesión y ahora se revuelcan en el llamado periodismo moderno y lo hacen como lo que son: perros falderos de un poder sucio, lleno de mentiras y trampas.
No podemos aumentar el ego nihilista de los que ejercen el poder que se quedan con el pan y reparten las migajas que caen de la mesa; que exigen lealtad, sometimiento, afiliación política a sus decadentes partidos, que exaltan la domesticación, la genuflexión vergonzante como si fuera un rito de iniciación a su liderazgo público.
Así es como aumentan el éxtasis de su soberbia y se burlan del periodismo y los periodistas al verlos rendidos a sus pies. A lo largo de los días confundieron el acuerdo publicitario y comercial con sometimiento y poder.
¿Quieren pleitesía? ​No se puede. Su poder es corrupto y, afortunadamente, efímero…ídolos con pies de barro. Un día se largarán, quizá muy ricos, pero con la mancha corrupta de un pasado que los va a perseguir hasta el último confín de la tierra. Cuando llegue la justicia, algunos de ellos llorarán en las cárceles, ya no podrán bailar en las cantinas, ni tener reuniones públicas…les tocará el llanto, la desventura y el sentimiento del recuerdo al haber sido políticos y funcionarios miserables.
​Lo que hacen no quedará en la impunidad del poder que los encubre, se los aseguro. Va a concluir un día y los veremos lamerse su propio cuerpo, como perros con sarna, al ser sentados en la silla de juicio frente a la historia de su pasado que hoy se teje con poder y gloria.
Les pregunto de nuevo: ¿qué quieren? ¿Que los persigamos y abordemos en las banquetas para profundizar el desprecio hacia nuestra profesión? ¿Que sigamos esperando una respuesta de WhatsApp que nunca llega? ¿Qué supliquemos atención para demandas mínimas? ¿Que aceptemos la frase de siempre: “estoy muy ocupado”, “se me borró el mensaje”, “el trabajo me agobia”? ¿Eso quieren? A eso se acostumbraron mientras corren, asustados, a treparse a una camioneta blindada, a cerrar tras de sí la puerta de una oficina o a navegar ante una nube de guaruras que les prestan sus gónadas que en sus personas están gastadas o son inexistentes?

PLAN ESTRATÉGICO DE JUÁREZ PRESENTA RADIOGRAFÍA DE LA CORRUPCIÓN!

Eso no será posible. Como México cambio, la prensa también cambiará, tiene que volver a su esencia y destino. No vivimos en otro planeta. Aqui estamos, nos paseamos por las mismas veredas de la vida, caemos en los mismos hoyancos que hacen más dramáticas las calles y avenidas; observamos la escasa misericordia, el rostro doloroso que inunda nuestras calles, plagadas de pobres mientras los gobernantes se llenan la boca al asegurar que cada vez los sufrientes ciudadanos son menos, cuando la realidad es otra; somos testigos del servicio médico público injusto, deficiente, asesino.
No somos imbéciles. Usamos el transporte y observamos la podredumbre de sus inversiones truqueados; hasta somos testigos, a veces cómplices mudos de sus bajas pasiones porque no denunciamos el ejercicio de poder que se repite en oficinas, casas rentadas y hoteles con víctimas sexuales de su poder.
Jamás seremos sus celestinas. Sí, sus calenturas de poder los exhibe como enfermos y atormentados por sus bajos instintos, estamos totalmente convencidos que no nos pueden gobernar. Su corrupción y sus bajos instintos para robar, mentir, seducir, abusar, no son una buena carta de presentación, sino todo lo contrario.
Enfáticamente se los digo: deberían estar en la cárcel y no intentando gobernar, como si fueran los impolutos políticos y administradores públicos. Un frío y lúgubre lugar en algún penal del mundo, debería ser su lugar de residencia permanente. Y está dicho, el tiempo se los comerá tarde temprano…ya vienen por algunos de ustedes.

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