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ALITO Y MARU: ¿YA PLANCHAN LA ALIANZA PARA EL 2027?

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por Talcual
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La presencia de Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como Alito, en el segundo informe de trabajo legislativo de Alejandro Domínguez no fue solamente una visita de cortesía ni un acto de acompañamiento político. Al parecer, el dirigente nacional del PRI aprovechó su estancia en Chihuahua para sentarse en privado con quien lleva las riendas del panismo en la entidad: la gobernadora María Eugenia Campos Galván.

Y aguas, porque la reunión podría tener bastante más fondo del que aparenta. Todo apunta a que sobre la mesa estuvieron los acuerdos para reconstruir la alianza PAN-PRI rumbo al 2027 y volver a salir juntos a las calles para competir por la gubernatura, diputaciones locales, algunas alcaldías y, al parecer, prácticamente todas las diputaciones federales.

De acuerdo con información que trascendió sobre el encuentro, además de Maru Campos, Alito Moreno y los dos Alejandros —Domínguez y Moreno—, estuvieron presentes Daniela Álvarez, presidenta estatal del PAN; la diputada federal Chela Ortiz; Jorge Meade, secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del PRI; el diputado local José Luis Villalobos, y José Benítez Rodríguez, delegado priista en Chihuahua.

Nada de improvisaciones, pues. La presencia de personajes con capacidad de decisión en ambos partidos deja ver que no se trató de una reunión social, sino de un encuentro con evidente contenido político y electoral.

La pregunta es qué tanto avanzaron en el reparto de posiciones y, sobre todo, quién llevará mano en las candidaturas. Porque una cosa es ponerse de acuerdo para enfrentar juntos a Morena y otra muy distinta es negociar quién encabezará cada proyecto, dónde le tocará al PAN y dónde al PRI, y cuáles serán los espacios que cada partido tendrá que ceder.

Por lo pronto, los tiempos electorales comienzan a apretar y nadie quiere quedarse fuera de la negociación. Maru necesita construir condiciones para mantener el control político del estado, mientras Alito busca conservar espacios para el priismo y demostrar que su partido todavía tiene con qué negociar.

Se dice que los detalles de este encuentro podrían conocerse antes de que concluya la primera mitad de noviembre. Habrá que estar pendientes, porque si las cosas efectivamente quedaron planchaditas, el 2027 podría comenzar a cocinarse mucho antes de que arranquen formalmente las campañas.

Y mientras los partidos hablan de unidad, los ciudadanos seguramente querrán saber si esa alianza será para defender un proyecto de gobierno o, simplemente, para repartirse las candidaturas y conservar el poder. Porque en Chihuahua, aunque todavía falta camino para el 2027, las fichas ya comenzaron a moverse.

 ANDY LÓPEZ BELTRÁN: ENTRE LA VICTIMIZACIÓN Y LAS EXPLICACIONES PENDIENTES

La cuenta de Andy López Beltrán en X, antes Twitter, fue cancelada. Hasta el momento, la plataforma no ha ofrecido una explicación pública sobre los motivos de esta decisión. Y aunque el hecho por sí solo no demuestra ninguna irregularidad, sí ocurre en un momento particularmente delicado para el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Casualmente, horas antes de conocerse la cancelación de su cuenta, Andy había publicado un mensaje en el que se declaró inocente de cualquier señalamiento y aseguró que su trabajo, sus principios y sus convicciones están del lado de los pobres.

Pero su respuesta volvió a recorrer el mismo camino: presentarse como víctima de una campaña de desprestigio y persecución, responsabilizando a empresarios, periodistas, conservadores, intelectuales y hasta agencias estadounidenses de una supuesta operación en su contra y contra su padre, a quien no dudó en calificar como el mejor presidente del mundo.

Es decir, ante los cuestionamientos, la respuesta vuelve a ser la conspiración. Mucha descalificación contra quienes preguntan, pero pocas explicaciones concretas sobre los señalamientos que han puesto su nombre en el centro de la conversación pública.

Y aguas, porque el contexto importa. Se ha hablado de la revocación de su visa estadounidense y de posibles investigaciones relacionadas con el llamado huachicol fiscal y presuntas operaciones de lavado de dinero. Sin embargo, hay que ser precisos: los señalamientos y versiones sobre posibles investigaciones no equivalen a una acusación formal, mucho menos a una responsabilidad legal demostrada.

Ahora se suma la cancelación de su cuenta en X, un hecho cuya causa sigue sin conocerse públicamente. ¿Son acontecimientos independientes o forman parte de una coincidencia en medio de la presión política y mediática que enfrenta?

Lo cierto es que Andy López Beltrán no puede pretender que todos los cuestionamientos desaparezcan calificando de adversarios, conservadores o conspiradores a quienes exigen respuestas.

Si está convencido de su inocencia, tiene la oportunidad de demostrarlo con argumentos, documentos y transparencia. Porque la honestidad no se acredita con discursos, la inocencia no se demuestra atacando a los críticos y la política no puede convertirse en un refugio permanente para evadir preguntas incómodas.

En política, como en la vida pública, quien exige credibilidad también tiene la obligación de rendir cuentas.

MARCO QUEZADA SE METE A LA JUGADA: ¿ENCUESTA O ACUERDO POLÍTICO?

MARCO ADÀN QUEZADA

La decisión final del exalcalde priista Marco Adán Quezada fue registrarse como aspirante a defensor de la Cuarta Transformación en el municipio de Chihuahua. Un movimiento que, aunque se presenta como parte del proceso interno de Morena, prácticamente lo coloca en la ruta de la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua capital.

Y vaya que la jugada tiene jiribilla. Su registro llegó casi de último momento, apenas unos días después de que Cruz Pérez Cuéllar lo nombrara coordinador municipal de su proyecto político rumbo a la gubernatura. Demasiadas coincidencias como para pensar que se trata de movimientos aislados.

Todo apunta a que la incorporación de Quezada forma parte de una negociación política en la que Cruz estaría sumando una pieza importante para fortalecer su proyecto, mientras Morena abre la puerta a un personaje con trayectoria priista, experiencia electoral y conocimiento de los grupos políticos de la capital.

Pero el asunto no es menor, porque su llegada modifica el tablero interno y mete presión a quienes ya venían trabajando por la candidatura, particularmente a la diputada local Brenda Ríos, quien había aparecido bien posicionada en distintas mediciones.

Aquí es donde comienzan las preguntas incómodas: ¿para qué sirven las encuestas si al final los acuerdos políticos pueden cambiar el rumbo de la contienda? ¿De qué vale presumir que las decisiones se toman consultando al pueblo si los resultados pueden quedar sujetos a negociaciones entre las cúpulas?

Porque en Morena las encuestas parecen tener mucho valor, siempre y cuando sus resultados no se atraviesen en el camino de los acuerdos políticos.

Desde luego, Cruz Pérez Cuéllar tiene razones para impulsar una figura como Marco Quezada. Su trayectoria en el PRI puede ayudarle a tender puentes con sectores que difícilmente se identifican con Morena, pero que sí podrían respaldar una candidatura competitiva en Chihuahua capital. La apuesta sería ampliar la base electoral más allá del voto duro guinda.

Sin embargo, esa operación también tiene costos. ¿Cómo van a tomar los militantes y aspirantes que llevan años construyendo el movimiento que de pronto llegue un expriista a colocarse en la primera línea de la competencia? ¿Qué mensaje se manda a quienes han defendido las siglas y trabajado desde dentro?

La incorporación de Quezada puede ser una jugada inteligente en términos electorales, pero también representa una prueba para la cohesión interna de Morena.

Por lo pronto, la carrera por la Presidencia Municipal ya tomó otro rumbo. Brenda Ríos y los demás aspirantes tendrán que ajustar sus estrategias ante un competidor que llega con experiencia, relaciones políticas y, aparentemente, un respaldo que va más allá de sus propias aspiraciones.

Al final, la vieja política vuelve a hacerse presente con nuevos colores: las encuestas sirven para medir las preferencias, pero las candidaturas suelen definirse en las mesas donde se negocian los acuerdos.Y en Morena, la gran incógnita no es solamente quién ganará la encuesta, sino quién ya tiene amarrado el respaldo político para quedarse con la candidatura.

 

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