Anya, la joven mujer que Desafío a Maru Campos

por Talcual
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Por Rafael Navarro Barrón

Anya Trevizo es una mujer común pero que entendió el valor de su persona en una penosa crisis que enfrentó recientemente con su ex jefa inmediata, la gobernadora de Chihuahua Maru Campos Galván. La joven mujer era un especie de cuidadora personal de la máxima funcionaria estatal, a veces era algo más que su asistente; Peccu, la mascota canina de la mandataria, reconocía s Anya como si fuera una más de casa.
El talento político de Anya es escaso, ella misma lo afirma: “yo no soy política ni nada de eso…no se me da”, señala durante un encuentro con reporteros acompañado de su esposo, el ex secretario de Desarrollo Humano y Bien Común del gobierno del Estado que también se vio obligado a renunciar antes del tiempo electoral pues quiere ser candidato a alcalde de Chihuahua por el PAN.
La presión gubernamental, política y mediática cayeron como una maldición sobre Rafa, un político treintañero que vivió su primer revés en su meteórica carrera administrativa. El vulgo, que a veces es muy vulgar, decía que se les hacía muy nalgón para ser paloma. Pero no, el joven era una promesa que bien pulido sacó la casta y dio el ancho hasta el día ‘cero’ de aquel affaire donde Anya se vio envuelta en un huracán categoría 3 (para no exagerar) en la escala de Saffir-Simpson.
Después del mediático incidente entre Anya y Maru, la vox populi no bajaba de ‘ojete’ al entonces secretario Loera pues pasaban las horas y seguía tan campante y sonriente luego de lo ocurrido a su esposa. Cusando le preguntaban del tema salia con balandronada propia de los que juegan con Dios y con el diablo al mismo tiempo.
Una renuncia llevó a la otra. Públicamente Anya alababa al marido pero en casa, teniendo como testigos a Miel, Sabína y Gitana, las tres mascotas de la especie canina que viven con la pareja, venían los reclamos, incluso el desahogo generó llanto en la joven ex asistente que apenas es una polluela de 33 años.
Él le prometía pundonor a toda prueba pero le pedía que entendiera la situación; que era difícil; que él era el que partía el queso en la secretaría del Bien Común y todas esas peroratas que evaden el rigor de la hombría y la determinación de apoyar al ser que ama.
Por eso, en la reunion con reporteros, el rostro de ambos denota temor e incertidumbre. Trataron de no hablar de la motivacion oculta de la salida de Anya y el incómodo momento que vivió en un acto público donde fue avergonzada por la gobernadora Maru.
La joven Anya, que no es política, dio cátedra de mesura y entereza porque en la visión que le proporciona su propio entender lo ocurrido es una enseñanza que se matiza con esa frase que sirve para consolarnos cuando todo está patas parriba: “Dios sabe por qué permite las cosas”.
La blandura de la frase nos lleva a ese agujero negro donde viven algunos liderazgos panistas que están en el poder. Cuando les falta la tortilla en la mesa son rumiantes, lobos esteparios con la humildad de San Francisco pero cuando les dan el báculo del mando se vuelven tiranos y ojetes.


Ya terminada la rueda de prensa, en vivo a través de Instagram, Anya fue abordada por una reportera que le preguntó si extrañaría a Peccu, la mascota de Maru.
Anya reveló que el animalito era el único que valoraba su trabajo. Y, ¿cómo no? En las giras de trabajo la mascota era más cuidada que el santo grial en la era de los cruzados. Y cuando el fino canino se esfumaba alli estaba Anya con el perrijo gubernamental en sus brazos sintiendo que la vida era ingrata e injusta: un dia toreaba a lo más granado de la política nacional y otras consolaba al perro de cristal que no estaba acostumbrado a los climas extremos.
Pero los elogios y agradecimiento a Maru que hoy expresa no son mera cortesía política porque la joven es una de las pocas chihuahuenses que conoce los verdaderos secretos de palacio más allá de las especulaciones y versiones retorcidas.
Anya era como la sombra de Maru Campos. Su gruesa libreta de apuntes que carga a todo lugar, incluso en la rueda de prensa, contiene algunos de los secretos de palacio, los tiempos en los que la gobernadora se ausentaba y las causas; los personajes con los que hablaba y se reunía y todos esos recovecos de la política real que son como una nube negra en la atmósfera de los gobiernos.
Indiscutiblemente el marido, el ex secretario Loera, es más diestro en el manejo del discurso político pero se queda corto frente a la influencia que llegó a tener su esposa. A la renuncia de la joven asistente el esposo agraviado toreó el momento con muy poco pundonor hasta que la circunstancia lo obligó a renunciar.
Fue por el amor a la esposa, según explica, pero el golpe pegó duro. Su jefa de gabinete, su líder política y quien decide las candidaturas un día se levantó con el espíritu de la 4T y apaleó a Anya Trevizo, en vivo y frente a decenas de testigos que tomaron partido y se convirtieron dignos apoyadores de la joven asistente.
De allí siguieron las redes sociales que reaccionaron ante el rostro asustado e incómodo de Anya que acababa de recibir una dosis de sarcasmo cuando intentó corregir a la  gobernadora.
Maru la observó con recelo y públicamente le preguntó ¿quiere usted dar la rueda de prensa? El rostro de Anya se ofuscó con pena para alcanzar a decir que no moviendo la cara. La imagen empezó a circular en forma rápida con muchos adjetivos contra la gobernadora.
Dos dias después Anya renunció sin haber recibido una disculpa de la gobernadora. Los papeles se voltearon: ahora la ofendida era Maru por la corrección realizada por la intrépida asistente, metichona y sabelotodo que, hágame usted el favor, la corrigió en público. No, no, no…Anya se tenía que ir.
Ni los lloros de Peccu y el mover insistente de la cola del perrijo hicieron que cambiara la decisión gubernamental. La popular influencer de Instagram que dedicó horas-video para defender a Maru contra el gobierno federal por el tema de la CIA le valieron para recomponer la pieza.
En la orfandad política la joven pareja, ofendidos y humillados, como el libro del autor ruso Fiódor Dostoyevski hicieron recorrido de medios pero no dijeron nada. Fue solo como un paseo dominical que se quedó en la exhibición de un puchero público que no llevará políticamente a nada, porque Rafa Loera no será candidato a alcalde por el PAN y Anya tendrá mucho que contar en el futuro acerca de los días de princesa al lado de la primer mujer gobernadora de Chihuahua.

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