banner

Ariadna pone pausa a las designaciones… Sinaloa vuelve a encender las alertas

COMPARTE LA COLUMNA RAYOS Y CENTELLAS

por Talcual
banner

Se frenó, por ahora, la maquinaria guinda. La dirigente nacional de MORENA, Ariadna Montiel, confirmó que fue pospuesta la designación de los coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en las 17 entidades donde el próximo año habrá elecciones.

La nueva fecha que se comenta dentro del partido es el lunes 7 de septiembre, una vez que haya pasado el informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Y aunque oficialmente puede tratarse de una decisión para ordenar los tiempos políticos, en los corrillos de MORENA ya comenzaron las lecturas entre líneas. La pausa no llega precisamente en un momento de tranquilidad.

Según trascendió, en entidades como Querétaro y Sinaloa el ambiente político se ha calentado de manera importante, por lo que la dirigencia nacional habría preferido ponerle freno a las definiciones y esperar a que baje un poco la temperatura. Y Sinaloa, como era de esperarse, vuelve a colocarse bajo los reflectores.

La nueva licencia solicitada por el gobernador Rubén Rocha Moya volvió a generar especulaciones y abrió nuevamente toda clase de versiones sobre el futuro político y jurídico del mandatario sinaloense. Pero el tema se vuelve todavía más delicado por las versiones que circulan sobre una supuesta solicitud relacionada con su detención y deportación hacia Estados Unidos.

Aquí conviene poner las cosas en su justa dimensión: hasta ahora no existe, públicamente, una confirmación oficial que permita dar por hecho una orden de detención y deportación contra Rocha Moya. Lo que ha trascendido son versiones atribuidas a comunicaciones entre autoridades estadounidenses y mexicanas, pero el asunto requiere documentación y confirmación oficial antes de convertirlo en una sentencia política. Lo cierto es que, con licencia o sin ella, Rocha Moya sigue siendo una piedra en el zapato para MORENA. Y mientras Sinaloa permanece bajo presión, la dirigencia nacional decidió no precipitarse con las designaciones.

La jugada de Ariadna Montiel tiene lógica política: ¿para qué abrir otro frente interno cuando todavía hay estados donde el tablero no termina de acomodarse? Porque una vez que MORENA dé a conocer a sus coordinadores estatales, muchos de ellos quedarán prácticamente colocados en la carrera rumbo a las elecciones. Y en entidades donde existen varios aspirantes fuertes, anunciar demasiado pronto puede provocar fracturas, inconformidades y hasta rebeliones internas.

Por eso, el 7 de septiembre puede convertirse en una fecha importante. Después del informe presidencial comenzará otra etapa del ajedrez morenista. Los aspirantes tendrán que medir sus fuerzas, aceptar decisiones y, sobre todo, demostrar disciplina. En algunos estados habrá sonrisas. En otros, seguramente habrá pataleos. Y en Sinaloa, donde el escenario político se ha complicado más de lo previsto, la designación tendrá especial relevancia.

Porque mientras algunos ya hacen cuentas sobre quién encabezará la defensa de la transformación, Ariadna Montiel parece haber decidido que todavía no es momento de repartir las cartas. Primero el informe. Después, el acomodo. Y entonces sí, que comience la verdadera pelea por las candidaturas de 2027.

Alito en Chihuahua. Le pone recadito al PAN

ALITO MORENO EN CHIHUAHUA

Abarrotado hasta las lámparas lució el auditorio del PRI estatal durante la visita de Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del Revolucionario Institucional, quien llegó a Chihuahua para tomar protesta a sus llamados Defensores de México, pero terminó protagonizando un acto político que dejó varios mensajes rumbo al 2027.

Y es que, por momentos, el inmueble tricolor pareció regresar a aquellos tiempos en los que el PRI tenía el control político del estado y sus eventos se medían por filas, camiones y número de operadores. Presidentes municipales, síndicos, regidores, diputados locales y federales, expresidentes del partido y exfuncionarios se dieron cita para escuchar al campechano. Pero lo que realmente llamó la atención fue el recadito directo al PAN.

Alito Moreno lo dijo fuerte y hasta con el tradicional “noooooo”: si Acción Nacional pretende competir solo por la gubernatura de Chihuahua en 2027, no tendrá posibilidades de ganar. “Necesita de la alianza por el bien del estado. Ya no hay que pensar en los partidos, sino en construir consensos”, fue el mensaje que soltó ante los priistas. Traducido al lenguaje de la grilla: el PRI ya puso sus condiciones sobre la mesa.

Porque una cosa es hablar de alianzas y otra muy distinta es aceptar que el PAN quiera llevar mano en la candidatura a la gubernatura. El mensaje de Alito podría interpretarse como una advertencia: el PRI está dispuesto a sentarse a negociar, pero también quiere que su fuerza electoral y estructura sean tomadas en cuenta.

Durante buena parte de su discurso, el dirigente nacional priista utilizó artillería pesada contra el partido guinda, al que acusó de ser un “narco-partido” y de estar destruyendo al país. No dejó títere con cabeza y aseguró que el PRI seguirá denunciando lo que considera el deterioro de México. Incluso presumió optimismo electoral y sostuvo que el tricolor tiene posibilidades de recuperar gobiernos estatales en distintas partes del país. Puso como ejemplo a Sinaloa, entidad donde, según sus palabras, se vive uno de los escenarios más graves de violencia del país. Y ahí fue donde Alito subió todavía más el tono: “No me voy a callar; tendrían que matarme”.

El dirigente priista aseguró que no tiene miedo a las amenazas y que continuará señalando, incluso ante la comunidad internacional, lo que ocurre en México. “Los ojos del mundo están viendo lo que sucede en México”, afirmó. Así de duro. Pero más allá del discurso nacional, lo verdaderamente interesante ocurrió en casa.

La fotografía política del domingo dejó claro que el PRI todavía tiene estructura. Quizá ya no sea aquel partido todopoderoso de décadas pasadas, pero tampoco está muerto, como algunos quisieran verlo. La presencia de alcaldes, síndicos, regidores, legisladores y antiguos cuadros del partido demuestra que el tricolor conserva operadores y una estructura territorial que puede resultar muy valiosa en una elección cerrada. Y eso precisamente es lo que probablemente quiso mostrar Alito: “aquí estamos y contamos”.

El mensaje hacia el PAN fue claro. Si los panistas creen que pueden ganar Chihuahua en 2027 caminando solos, el PRI ya les advirtió que podrían llevarse una sorpresa. Porque en política, como en las carreras de caballos, a veces no gana el que corre más rápido, sino el que logra sumar más jinetes.

Y mientras PAN y PRI se mandan recaditos, MORENA seguramente observa desde la barrera, esperando que la alianza opositora se rompa antes de siquiera ponerse de acuerdo sobre quién llevará las riendas. Por lo pronto, Alito Moreno vino a Chihuahua a tomar protesta a sus defensores y terminó tomando también el pulso político del 2027. Y vaya que encontró al priismo bastante despierto.

Chela Ortiz se adelanta… Y los grandes ausentes siguen siendo los mismos

Chela Ortiz

Por cierto, en días pasados la diputada federal Chela Ortiz se aventó una jugada adelantada en un encuentro petit, de esos donde las palabras suelen pesar más que los aplausos, al mencionar que Alejandro Moreno Cárdenas podría convertirse en una figura privilegiada para buscar la candidatura del PRI a la Presidencia de la República en las elecciones de 2030El comentario no pasó de ser una especie de “globo sonda” político, pero tampoco deja de llamar la atención.

Porque hablar desde ahora de la candidatura presidencial priista para 2030 parece demasiado temprano, aunque en política mexicana ya sabemos que los tiempos electorales comienzan mucho antes de que oficialmente comiencen.

La declaración de Chela Ortiz, sin embargo, difícilmente tendrá eco entre todos los grupos internos del tricolor. Y es que, para un sector importante del priismo, Alito representa precisamente al dirigente que terminó profundizando las divisiones internas de un partido que ya venía bastante golpeado. De ahí que el planteamiento de la diputada pueda quedarse, por ahora, en el terreno de los buenos deseos o de la lealtad política hacia el dirigente nacional. Porque si algo ha quedado claro dentro del PRI es que no todos comulgan con el estilo de Moreno Cárdenas.

Y para muestra, nuevamente, la fotografía de los ausentes. Durante la visita de Alito a Chihuahua, volvieron a brillar por su ausencia los exgobernadores Patricio Martínez, así como Fernando Baeza y Reyes Baeza. No estuvieron tampoco algunos de los exalcaldes capitalinos que en otros tiempos representaron una parte importante del priismo chihuahuense, como Javier Garfio, Gustavo Ramos Becerra y Alejandro Cano.

Alito puede presumir que el PRI está vivo, que conserva estructura y que está dispuesto a dar la batalla en 2027. Pero para pensar en una candidatura presidencial en 2030, primero tendrá que demostrar que puede reconstruir la unidad de un partido que hoy sigue dividido. Chela Ortiz ya aventó la primera piedra y puso el nombre de Alito sobre la mesa. Ahora habrá que esperar si alguien más recoge la piedra.

Porque una cosa es destaparlo entre amigos en una reunión petit y otra muy distinta conseguir que los viejos generales del priismo se vuelvan a cuadrar detrás de su comandante. Y por lo visto en Chihuahua, algunos generales todavía no aparecen en la formación.

 

banner

Notas que pueden gustarte