Dicen que el tiempo vuela… aunque al parecer no pasa por la oficina del profe Eduardo “Lalo” Zendejas, dirigente de la Sección 8 del SNTE, donde la famosa convocatoria para su relevo sigue en modo “próximamente”, como si fuera estreno de cine… pero sin fecha.
Y es que, aunque oficialmente nadie sabe nada, extraoficialmente todos ya saben todo. Por eso no sorprendió que ayer apareciera un grupo de profes —nada discretos, por cierto— para darle una ayudadita a la memoria al dirigente. Se trata de los integrantes del Movimiento Democrático Institucional (MDI), quienes ya no sólo hablan de dignificar al magisterio, sino que de paso se apuntan —sin pena alguna— para la próxima batalla por la silla grande de la Sección 8.
Porque si algo queda claro, es que aquí nadie está esperando sentado. Mientras la convocatoria no llega, los movimientos ya arrancaron… y con todo. El MDI no comulga precisamente con el estilo de liderazgo de “Lalo”, a quien le achacan eso de prenderle veladoras tanto a Morena como al PAN —por si acaso, dicen— y de paso, mantener en el misterio las cuentas económicas, una práctica que curiosamente no es exclusiva de esa sección.
Por cierto, en los pasillos también se escucha que el profe Zendejas ya tendría gallo: el profe Chacón, conocido entre algunos como el “mero mero de los billetes”. Nada raro en la política sindical: el que se va quiere dejar a alguien de confianza… o al menos a alguien que no les mueva mucho a los cajones.
Pero el detalle es que el escenario ya no está tan controlado como antes. Del otro lado hay varios profes que no sólo están organizados, sino que además traen presencia en todo el estado y, según dicen, las garras bastante afiladas.
Así que mientras la convocatoria sigue sin aparecer —quizá extraviada entre papeles o voluntades—, lo único seguro es que la sucesión ya comenzó. Con o sin permiso.
Licencia… y campaña sin disimulo

ANDREA CHÁVEZ PIDE LICENCIA AL SENADO
Era cosa de esperar… y finalmente ocurrió. La senadora de Morena, Andrea Chávez, solicitó licencia por tiempo indefinido al Senado de la República. ¿La razón? Dedicarse de lleno —ahora sí, sin escalas ni pretextos— a la búsqueda de la candidatura al Gobierno de Chihuahua.
Aunque, siendo honestos, lo único que cambia es la formalidad. Porque en los hechos, la campaña lleva meses caminando. Lo de ahora simplemente le quita el saco institucional y deja al descubierto lo que ya era evidente: promoción constante, presencia territorial y operación política afinada.
A partir de este momento, la legisladora con licencia tendrá más tiempo para recorrer el estado, reforzar estructura y, sobre todo, consolidar una narrativa que la coloque como la opción fuerte dentro de Morena. Sin cargo, sin fuero… pero con la misma —o quizá mayor— capacidad de movilización.
Y ahí es donde aparecen las preguntas incómodas que nadie responde con claridad: ¿de dónde salen los recursos para sostener esa maquinaria?, ¿quién financia la logística, los eventos, la presencia mediática? Las versiones van desde el respaldo empresarial hasta las ya conocidas “aportaciones del pueblo”, fórmula que remite a las viejas prácticas del lopezobradorismo donde todo se justifica… pero poco se transparenta.
Por lo pronto, Chávez entra a una nueva etapa en la que podrá concentrarse tanto en su proyecto político como en su vida personal, sin soltar el ritmo. Y, de paso, mantener su papel como opositora frontal al gobierno estatal que encabeza Maru Campos.
Pero no es la única en la pista. Del otro lado también corre —y no precisamente lento— el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien igualmente aspira a la candidatura. Así que lo que viene no es una pasarela… es una contienda interna que se perfila intensa, desgastante y, sobre todo, reveladora.
Porque en Morena, como en casi todos lados, la unidad dura… hasta que hay candidatura en juego.
Justicia divina… o selectiva

JAVIER CORRAL JURADO
La Suprema Corte de Justicia de la Nación volvió a hacer de las suyas… discretamente, sin reflectores y sin hacer olas. Esta vez, el beneficiado fue el senador paseño Javier Corral Jurado, a quien —prácticamente en silencio— le quitaron de encima la queja por daño moral que arrastraba desde 2021.
Del otro lado del ring estaba el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar, quien desde aquellos tiempos en que Corral aún despachaba como gobernador de Chihuahua, lo acusó de haberle hecho algo más que críticas: según él, le dañó la reputación y le pisoteó el honor.
Y es que el contexto no era menor. Corral, en su versión más combativa —panista de día, morenista de noche, según sus detractores—, no se caracterizaba precisamente por la sutileza. Señalamientos iban, señalamientos venían, y en ese intercambio, Pérez Cuéllar decidió no quedarse cruzado de brazos.
Lo que siguió fue un viacrucis jurídico digno de telenovela: amparos, recursos, impugnaciones… un rosario completo que avanzó lento, pero constante, hasta tocar la puerta más alta del sistema judicial. Y ahí, donde muchos creen que finalmente se hace justicia, lo que llegó fue otra cosa: el carpetazo.
Sin mayor escándalo, sin explicaciones que hagan eco en la opinión pública, la Corte desechó el asunto. Fin de la historia… al menos en lo legal.
Porque en lo político, la cosa pinta distinto. Corral sale limpio —o al menos sin sentencia en contra—, mientras que Pérez Cuéllar se queda con las ganas de que alguien, en algún escritorio, le diera la razón.
Al final, queda la sensación de que en la justicia mexicana hay casos que hacen ruido… y otros que simplemente se apagan. Y este, claramente, fue de los segundos.


