Ante la ola de asesinatos que se ha recrudecido en la ciudad de Chihuahua, corredor de Ojinaga a Aldama así como en la frontera y en la zona serrana, el especialista en investigación criminal José Carlos Hernández Aguilar explicó:
«El Estado de Chihuahua, enfrenta una gravísima crisis de seguridad por la presencia confrontativa entre las propias células escindidas y fusionantes, principalmente por la tangible fragmentación del Cártel de Sinaloa. Fenómeno criminógeno que, sin duda alguna, ha impactado en nuestra ciudad y sus alrededores, con sus constantes reacomodos y cotos de poder.
Una delincuencia irrestricta, cada vez más atroz y retadora, donde ya no importan los implícitos códigos de honor y mucho menos, el respeto a la sociedad y, a sus instituciones.
Sin duda alguna, para nadie es un secreto y menos noticioso, el control que el crimen organizado tiene en México, en por lo menos, el 70% de sus municipios (esto, debidamente fundado en estadísticas gubernamentales y no oficiales, incluyendo las arrojadas por el gobierno estadounidense). Lo que trae por consecuencia, la deprimente postración a beso en tierra, de una buena parte de los cuerpos policiales y políticos en este país.
En ese sentido, las fuerzas del orden, han sido rebasadas hasta en un 83% en cuanto a su capacidad organizativa y estratégica Y esto, no porque falte inteligencia, contrainteligencia, armamento, logística y ley. Sino sencillamente, porque el estado mexicano, realmente no ha querido (¡porque de verdad, no ha querido!) combatir a las estructuras criminales:
Primero por la permisividad que por años se le ha dado a este flagelo. Luego por la inacabable corrupción e impunidad, que caracteriza a nuestros gobiernos y finalmente, por la terrible colusión social con dicha criminalidad.
Lamentablemente, ha sido la presión de otra nación, la que ha orillado, que nuestro país empiece a actuar. Sin embargo, las consecuencias serán devastadoras a mediano plazo, porque ha quedado Internacionalmente expuesto, que nuestras políticas de prevención y combate, son sólo retórica partidista. Ha sido un juego alegre y simpático, de perder-ganar-perder.
Si un gobierno no vence a su delincuencia, es porque él es, la propia criminalidad. ¡Punto!», finalizó el licenciado Hernández.


