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Todo está listo en la Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez (APCJ) para una nueva edición de su tradicional ejercicio democrático: una elección interna que huele más a trámite que a sorpresa, pero que no por eso deja de tener su encanto… y su veneno.
Este sábado 5 de abril, a las 9:00 de la mañana —porque en la APCJ madrugan aunque no haya café cargado— se llevará a cabo la votación en la siempre elegante Casa del Periodista, esa donde el WiFi va lento pero los pasillos se llenan de política y nostalgia.
El actual presidente, Eduardo “El Walo” Borunda, busca reelegirse, y todo indica que lo logrará sin sudar la tinta. Se ganó a los socios, no batalló en armar planilla y tiene el respaldo suficiente como para organizar la elección en shorts y aun así ganar por goliza. Su Planilla Blanca es como una redacción vintage: puro nombre conocido, voces con trayectoria, y más experiencia que un archivo hemerográfico.
Ahí están, listos para seguir firmando boletines y reportajes en paz: Borunda en la presidencia, Héctor Mendoza de suplente (por si se le antoja una vacación), Óscar Vázquez como secretario, Claudia Bañuelos como tesorera y una legión de vocales y comisionados que parece sacada del comité organizador de una convención de corresponsales de guerra.
Pero no todo es rutina, resulta que la contrincante, Gabriela Téllez, en un movimiento de último minuto, decidió aventarse al ruedo. Tal vez extrañó los reflectores tras su salida del Canal 44, o tal vez pensó que esta elección era más fácil que conseguir rating en domingo. El detalle es que su planilla llegó con más fracturas que las promesas de campaña de cualquier partido.
En su equipo, el verdadero duelo no es por la presidencia, sino por el control remoto del poder. Ahí se enfrentan viejos conocidos y muy conocidos.
Y mientras tanto, en las comisiones hay una alineación digna de novela: algunos ligados a MORENA, otros a Corral, y otros a sí mismos. Un mosaico ideológico donde lo único que importa es quién jala más agua para su molino… o para su nómina.
Pero no se engañen. Esta elección, como todo en la APCJ, tiene su aroma a 2027, porque ya se sabe que el que controle la mesa directiva no solo maneja el cafecito de los martes, sino también puede mover plumas, titulares y hasta simpatías rumbo a la siguiente elección de gobernador. Porque en esta vida todo es político… incluso el boletín que nadie leyó.
Por cierto, si alguien quiere saber si Javier Corral está metiendo la mano, el bolsillo o los dos, pueden llamar al 55 5345 3000, extensiones 3519 y 3392, a ver si le contestan o si ya están ocupados sacando cuentas y recibiendo sobres manila. Por si las moscas, ahí queda el dato. Dicen que la transparencia es lo de hoy.
Andrea Chávez: La humilde emperatriz del norte

Andrea Chávez
Ah, la senadora. No una más, no señor. Hablamos de Andrea Chávez Treviño, joya resplandeciente de la 4T, alma pura del Senado y, por supuesto, la vocera autoproclamada del pueblo. Una mujer con tanto fuero que no solo es intocable, sino que además tiene licencia para insultar a quien se le antoje. ¿Ofender a la gobernadora? ¿Llamar rateros a diestra y siniestra? Bah, minucias. Para ella, eso es solo calistenia verbal.
Andrea no necesita aprobación, ella ya sabe que cae bien, muy bien, diría ella. ¿Quién necesita encuestas cuando uno puede declarar amor popular desde un boletín de prensa? Porque claro, ya lo dijo: ganó por un margen “histórico” y en 2027 “va a arrasar otra vez”. ¿Campaña anticipada? Por favor, eso es para los mortales. Lo suyo es una “gira del amor” con cargo al erario.
En sus discursos, adornados con insultos innecesarios y adjetivos de saldo, deja claro que lo suyo no es el contenido, sino el espectáculo. ¿Ideas? Pocas. ¿Evasivas? Muchas. ¿Gastos millonarios en promoción personal? Todos. Eso sí, del origen del dinero, ni hablar. ¡Transparencia es para los que no ganan por amplio margen!
Y por si fuera poco, desde la CDMX ya lanzó la bomba: ella será candidata al Gobierno de Chihuahua. ¡Y ganadora, por supuesto! Faltaba más. La humildad, como el ahorro, es para los otros. En Morena, sus compañeros intentan frenarla con llamados suaves: “Bájale 500 rayitas”. Pero Andrea ya está en modo “presidencialita del norte”, y no hay rayita que la detenga.
Eso sí, ahora la dirigente del PAN, Daniela Álvarez, le sigue el paso. Resulta que la ambulancia que usa en sus jornadas de salud no es chihuahuense… sino del sur. Una minucia técnica, claro. ¿Qué importa si está usando recursos que no le pertenecen? ¡Si es por el bien del pueblo!
Así que prepárense, chihuahuenses, porque con la senadora más votada del universo, la auténtica voz del pueblo, el show apenas comienza. Distrito Uno: política, abogados… y buen apetito
Distrito Uno: política, abogados… y buen apetito

Cesarin
Al exgobernador César Duarte Jáquez no se le da eso de pasar desapercibido. Ayer se le vio, como quien no quiere la cosa, en uno de los restaurantes más exclusivos del Distrito Uno, compartiendo mesa y probablemente varios cortes finos con su equipo de abogados, los mismos que lograron que su proceso penal transite con todas las comodidades… desde su casa.
No es la primera vez que Duarte se da un paseo por los lugares más selectos, pero en esta ocasión llamó la atención que no andaba con amigos de antaño, ni operadores políticos, sino con Enrique Muñoz y Héctor Villasana, sus defensores jurídicos. ¿Casualidad? En política, eso no existe.
¿De qué hablaron? Solo ellos lo saben. Pero pensar que fue una comida de cortesía es como creer que a Duarte lo persiguen por haber gobernado demasiado bien. Seguramente se discutieron los últimos detalles de su proceso, el cual —dicen los que saben— podría tener sentencia antes de que termine el año. ¿Absolución? ¿Condena simbólica? ¿Otra medida “humanitaria”? Todo está sobre la mesa… junto al vino caro y la carne en su punto.
La elección del lugar tampoco es inocente. Distrito Uno no es solo lujo, es visibilidad, y sentarse ahí no es solo por el menú. Es una forma de enviar un mensaje: Duarte sigue activo, con influencia, y cobijado. ¿Por quién? Esa es otra historia. Pero mientras tanto, él cultiva esa narrativa que le ha funcionado en ciertos círculos: fue víctima de una persecución política orquestada por Javier Corral.
Y mientras la justicia avanza al paso de una sobremesa, el exmandatario continúa mostrando que, en Chihuahua, la política —como la buena carne— se sirve mejor al punto… y con buenos abogados.