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MORENA: Se acaba el tiempo y comienza el reparto

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por Talcual
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Si no hay mas retraso de último momento, esta semana, apenas pasen los festejos patrios, comenzarán a conocerse las definiciones de Morena para las candidaturas a la gubernatura y las alcaldías. El tiempo se les está agotando y la presión interna aumenta, sobre todo después de que el partido anunció a sus cinco “defensores” estatales y decidió posponer las definiciones en otros 12 estados, oficialmente por las complicaciones con las encuestas y los famosos empates técnicos.

La realidad política, sin embargo, parece ser otra: los acuerdos y las negociaciones todavía no terminan de cuajar en Morena, donde pesan demasiado las posiciones del llamado Grupo Tabasco, las presiones desde Palacio Nacional y, por supuesto, los cacicazgos regionales que tampoco están dispuestos a soltar fácilmente sus espacios. Porque una cosa son las encuestas y otra muy distinta es lo que ocurre cuando llegan a la mesa los números, los grupos, las lealtades y, sobre todo, las cuotas.

En el caso de Chihuahua, donde se ha insistido en que las encuestas no terminan de definir entre uno y otro aspirante, la entidad estaría en la agenda apenas un día después del desfile de Independencia. Y ahí es donde podría conocerse el acuerdo que llevaría a Cruz Pérez Cuéllar a la candidatura por la gubernatura y a Andrea Chávez a la alcaldía de Ciudad Juárez. De confirmarse, sería una de esas negociaciones políticas en las que todos terminan diciendo que ganó la democracia, aunque pocos se crean demasiado el cuento.

Porque si algo ha quedado claro en este proceso es que la encuesta puede medir preferencias, pero la negociación termina midiendo fuerzas. De los cinco aspirantes que originalmente se registraron para la defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua, la contienda terminó reducida prácticamente a dos nombres: Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar.

El profesor Martín Chaparro, fundador de Morena, quedó fuera de la competencia, mientras que Luis Carlos Arrieta, registrado por el PT, y Rosana Díaz, vinculada al Verde, parecen haber quedado convertidos en registros de papel mojado. Y todavía falta la otra parte del reparto. Morena deberá emitir esta misma semana la convocatoria para las defensorías municipales, prácticamente en paralelo con las definiciones estatales.

Ahí comenzará otro capítulo de la grilla interna, porque una cosa es repartir la gubernatura y otra muy distinta acomodar las piezas en los municipios, donde también hay grupos, aspirantes, operadores y compromisos que seguramente ya están haciendo fila. En Ciudad Juárez, particularmente, la eventual llegada de Andrea Chávez a la candidatura por la alcaldía abriría de inmediato otra disputa por las posiciones de poder dentro de Morena. Así que esta semana puede ser decisiva.

Después de los festejos patrios, se acabará el discurso de que todavía falta mucho y comenzará la hora de las definiciones. Y cuando Morena empiece a mover sus piezas en Chihuahua, más de uno descubrirá que en política los empates técnicos suelen terminar cuando alguien encuentra la fórmula para desempatar… políticamente.

Y SI EL PAN PONE UN BURRO… EL PRI LO APOYA

SI EL PAN PONE UN BURRO EL PRI LO APOYA

Con respeto al tema de si el tricolor le dará o no el respaldo a Santiago de la Peña, quien busca convertirse en alcalde de la capital, Alex Domínguez fue bastante claro: si el PAN pone un perro, un gato o hasta un burro como candidato, el PRI tendrá que apoyarlo. ¡Vaya definición de autonomía partidista!

Con semejante declaración, queda claro que aquello de “primero el partido” ya evolucionó a una versión más moderna: “primero el aliado, aunque llegue con cuatro patas”. Y es que en política todo se vale cuando se trata de enfrentar al enemigo común. Al parecer, para el PRI ya no será tan importante quién aparezca en la boleta, sino que tenga el logotipo azul al lado.

Así que los aspirantes panistas pueden dormir tranquilos. No tendrán que preocuparse demasiado por convencer a los priistas de sus virtudes, trayectoria o propuestas. Con que Acción Nacional diga “este es”, el tricolor responderá: “¡a sus órdenes!”

Por cierto, este sábado el Revolucionario Institucional está convocando a reunión plenaria del Consejo Político Estatal, donde se esperan —según los enterados— buenas noticias para los llamados Defensores de México.

No se conocen con precisión todos los temas que estarán sobre la mesa, pero hay uno que prácticamente está cantado: la consolidación de la alianza en determinados municipios, distritos locales y federales. Y seguramente habrá que poner mucha atención a la letra chiquita, porque una cosa es hablar de alianzas y otra muy distinta es saber quién se queda con qué candidatura, qué municipio, qué distrito y, sobre todo, quién va a salir en la foto sonriendo como si todos hubieran ganado.

El asunto es que el PRI parece tener bastante claro su papel en esta película: si el PAN pone candidato, el tricolor pone el respaldo.

Ya nomás falta que para la próxima elección hagan el anuncio formal: “Se convoca a todos los priistas a votar por nuestro candidato… aunque todavía no sepamos si ladra, maúlla o rebuzna”. Eso sí, lo importante es que lleve los colores de la alianza. Porque en política, como dicen por ahí, lo importante no es la especie… sino la coalición.

BRAVOS: OCHO PARTIDOS, OCHO TROPIEZOS

LOS DE LENGUA DE TRIPLE FILO aseguran que en la directiva de Bravos, empezando por Alejandra de la Vega, ya no los calienta ni el sol. Y no es para menos.

Ocho partidos, ocho derrotas y cero puntos. Peor arranque, imposible… aunque, con Bravos, uno nunca debería decir “imposible”, porque todavía pueden sorprendernos.Ojalá!

El problema ya dejó de ser una mala tarde, un árbitro, una lesión o aquello de que “la pelota no quiso entrar”. Esto ya huele a crisis, y de esas que no se arreglan con una conferencia de prensa ni con el clásico “vamos a trabajar”. Mientras los aficionados siguen pagando boletos, camisetas y abonos para ver a su equipo sufrir, Bravos parece haberse instalado cómodamente en el sótano de la Liga MX, como si hubiera firmado contrato de arrendamiento. Y el domingo llegó otra muestra.

Juárez se puso arriba 1-0 ante Santos, con penal convertido por Óscar Estupiñán. Por unos minutos, seguramente más de uno pensó: “Ahora sí, hoy toca”. Pero no. Diez minutos después llegó el empate y posteriormente la voltereta. Otra vez se escapó el partido. Y ahí vienen las preguntas que seguramente nadie en la directiva quiere contestar frente a un micrófono: ¿Qué está fallando?, ¿La planeación? ,¿Los refuerzos?, ¿El cuerpo técnico?, ¿El vestidor?, ¿La estrategia?, ¿O de plano todo junto?

Porque ocho derrotas consecutivas ya no caben en la explicación de que “así es el fútbol”. Eso podrá funcionar para una derrota. Tal vez para dos. Pero cuando llevas ocho, ya no es mala suerte: es estadística con uniforme.

Los Bravos están en el fondo y, por lo visto, no encuentran la salida. Y lo peor es que cada jornada parece confirmar que el equipo no está tocando fondo… está excavando. Mientras tanto, la directiva seguramente hace cuentas, revisa números, busca responsables y prepara explicaciones. Pero la afición fronteriza ya está haciendo una cuenta mucho más sencilla: ocho partidos, cero puntos.

Y entonces aparece la pregunta incómoda, esa que no necesita estadísticas avanzadas, análisis táctico ni pizarrón: ¿Hasta cuándo van a seguir aguantando este desastre?. Porque una cosa es ser Bravos… Y otra muy diferente es tener que ser bravos para seguir pagando por verlos.

 

 

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