Por Rafael Navarro
Su figura regordeta, siempre forrada con ropa de marca de la que usan los hacendados modernos que viven en comunidades rurales, se empieza a hacer popular. Su voz es rara, producto del entorno multicultural en la que han vivido los miembros de su familia. Su nombre es Julián Eduardo LeBaron Ray, activista originario de Chihuahua, nacido en la comunidad Lebaron, del municipio de Galeana.
Julián, conocido a nivel nacional, pues lidera una comunidad mormona que ha vivido entre la desgracia, los favores gubernamentales y las prácticas liberales, como la poligamia, que escuda su existencia en la religión.
La comunidad religiosa, luego de andar de un lugar a otro, se estableció en el municipio de Galeana, Chihuahua y su máximo representante, Julián LeBaron ha sido un activista valiente frente a la tibieza gubernamental en el combate al crimen organizado.
Su comunidad religiosa se instaló en Chihuahua bajo la autorización del presidente Porfirio Díaz, quien los asiló luego de entrar en controversias religiosas en los Estados Unidos y ser perseguidos por sus prácticas polígamas, prohibidas por el gobierno y por la otra facción de la religión conocida como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Este hombre, que rebasa los 50 años, ha anunciado que buscará la gubernatura de Chihuahua para probar que la sociedad es capaz de “hacer más” por el pueblo que lo que hacen los actuales políticos. Julián que no tiene más que un doctorado Honoris Causa en una universidad mexicana, refiere en sus mensajes políticos a personajes como Marco Tulio Cicerón, el filósofo y orador romano que establecía una premisa: “en una república corrupta abundan las leyes”.
El activista mormón es todo un misterio en su vida privada. Su cultura y religión se unen en una. Ellos creen y practican la poligamia. Evaden la ley local, chihuahuense y mexicana que se opone el matrimonio plural.
Para no caer en la ilegalidad, se casan únicamente con una mujer ante el Registro Civil del Estado de Chihuahua, pero la religión les permite tener más mujeres, incluso divorciarse, por eso sus familias son tan numerosas.
En un documental titulado ‘LeBaron, Muerte en la Tierra Prometida’, las mujeres entrevistadas señalan que las esposas que practican con un mismo varón el matrimonio plural, “viven muy felices, cada una en propia casa y atendiendo a su marido”. Entre ellas existe una buena relación, forzada por la religión.
Tan solo el padre de este aspirante a la gubernatura chihuahuense tuvo 5 esposas, pero Julián LeBarón no ha especificado públicamente el número exacto de mujeres con las que tiene una relación matrimonial, aunque ha reconocido abiertamente ser polígamo.
Nacido un 31 de marzo, Julián LeBaron ha declarado tener 18 hijos con distintas mujeres. Pertenece a una comunidad mormona fundamentalista en Chihuahua que mantiene la tradición del matrimonio plural, una práctica que sus antepasados llevaron a México tras ser prohibida en Estados Unidos.
Aunque la poligamia es ilegal en México, la comunidad realiza estos vínculos bajo sus propios ritos religiosos. Julián ha explicado que, ante la ley civil, solo se contrae matrimonio formal con la primera esposa, mientras que las demás uniones son de carácter religioso y privado.
La poligamia es común en su familia; por ejemplo, su padre tuvo cinco esposas y Julián tiene 52 hermanos.
Los LeBaron son una de las familias más legendarias de la historia mormona. Miembros de la comunidad de los Santos de los Últimos Días de Utah (Estados Unidos) emigraron a México en la década de 1880 para seguir sus creencias religiosas viviendo en familias polígamas, lo cual era ilegal en Estados Unidos y los ponía en conflicto con las otras facciones mormonas.

La poligamia también era ilegal en México, pero el gobierno de Porfirio Díaz ofrecía una definición flexible de familia y no hacía cumplir sus leyes anti-poligamia.
En defensa de la poligamia, la familia LeBaron estableció su propia colonia, llamada LeBaron, en el Estado de Chihuahua. Hoy en día se extiende aproximadamente seis millas a lo largo de una carretera municipal y tiene cuatro millas de ancho, rodeada de campos. LeBaron también fundó su propia iglesia mormona.
La comunidad LeBaron tomó relevancia nacional luego de que nueve miembros de esa prominente familia mormona fueron asesinados a tiros el 4 de noviembre del 2019, en un territorio cuyo control está disputado por el Cártel de Sinaloa y el grupo delictivo conocido como La Línea.
Los LeBaron tienen un historial de encuentros violentos con el crimen organizado. Algunos de esos encuentros se relacionan con el agua de riego, pues los grupos de agricultores de la región, algunos de ellos ligados al crimen organizados, los acusan de tener pozos ilegales y de robarse el agua nacional.
Normalmente, los miembros de estas comunidades son algo reacios a hablar con personas externas, más allá del proselitismo religioso.
Durante 50 años, los LeBaron migraron de un lado a otro entre México y Estados Unidos. Los hijos servían como misioneros evangelizando en nombre de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La comunidad luchó contra la pobreza y, a partir de los años setenta, tuvo conflictos de tierras con una comunidad agrícola cercana a la que el gobierno había concedido espacios de siembra tras la Revolución Mexicana.
Las tierras de la colonia LeBaron podrían haber sido compradas ilegalmente a esta concesión vecina. Los campesinos de la zona llamaron a los LeBaron “invasores americanos” y destruyeron sus vallas. Esto permitía que el ganado entrara en los campos de los LeBaron, dañando sus cultivos. Sin embargo, los jueces en México se pusieron del lado de los LeBaron, a quienes consideraban miembros productivos de la economía local.
Julián LeBaron inició su labor pública como una respuesta directa a la violencia criminal que afectó a su propia familia y comunidad en Chihuahua. Tras el secuestro de su hermano Eric, en el año 2009, Julián lideró a su comunidad en una histórica negativa a pagar el rescate, optando por la movilización social hasta lograr su liberación.
En el 2011, luego del asesinato de su hermano Benjamín y su cuñado Luis, se convirtió en una figura central del Movimiento por la ‘Paz con Justicia y Dignidad’ junto a Javier Sicilia, recorriendo el país para visibilizar a las víctimas de la guerra contra el narcotráfico.
En el 2019, tras el asesinato de nueve miembros de su familia (tres mujeres y seis niños) en Sonora, se convirtió en uno de los críticos más vocales de la impunidad y la inacción gubernamental en México.
Recientemente ha participado en protestas por el agua y en defensa de trabajadores agrícolas frente a lo que describe como extorsiones de las autoridades.
A principios del 2026, Julián LeBarón ha dado un giro hacia la búsqueda de poder institucional: se ha destapado como aspirante a la gubernatura de Chihuahua para 2027.
Aunque ha mencionado acercamientos de partidos políticos, su intención principal es contender de forma independiente, argumentando que las instituciones actuales están “podridas” y que los ciudadanos deben retomar el control del gobierno. Desde que anunció sus aspiraciones políticas, ha denunciado haber recibido múltiples amenazas de muerte dirigidas contra él y sus hijos.


