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¿Y ahora Andrea por Juárez?

COMPARTE LA COLUMNA RAYOS Y CENTELLAS

por Talcual
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Pues resulta que, después del atorón por la gubernatura, en Morena ya se comenta que probablemente le puedan encontrar otra pista de aterrizaje a Andrea Chávez: nada más y nada menos que la candidatura a la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez.

Desde el equipo de la senadora con licencia han comenzado a dejar correr la versión de que estaría considerando competir por la alcaldía, como quien dice: si no se pudo llegar al Palacio de Gobierno, pues vamos viendo qué otra oficina queda disponible.

Claro, si la posibilidad es real, difícilmente sería una ocurrencia personal de la noche a la mañana. Para meterse de lleno a la sucesión juarense tendría que existir algo más que entusiasmo, discursos y porras en redes sociales. Tendría que haber un acuerdo de alto nivel allá por el centro del país.

Porque lanzarse nuevamente a una contienda interna sin tener amarrada la candidatura sería meterse otra vez al mismo laberinto de Morena, donde las encuestas ya demostraron que pueden servir para muchas cosas… incluso para explicar una decisión que aparentemente ya estaba tomada. Y si ese acuerdo con Andrea Chávez ya estuviera sobre la mesa, entonces ahora sí: ¡háganse a un lado, que comenzaron a sobrar aspirantes!

En la lista aparecen el senador con licencia Juan Carlos Loera de la Rosa y Mayra Chávez, actual delegada de Bienestar, quien también estaría preparando las maletas para dejar el cargo y entrar de lleno a la grilla electoral. Pero aquí viene lo interesante.

Aunque oficialmente todavía no hay nada definido, en los corrillos morenistas se asegura que la estructura de Cruz Pérez Cuéllar y la dirigencia nacional de Morena tendrían como favorita a Mayra Chávez. ¡Ah, caray!

Eso significaría que Andrea podría pasar de pelear por la gubernatura a encontrarse nuevamente con una puerta cerrada, aunque ahora en una contienda por la alcaldía más importante de Chihuahua.

Y eso sí sería una bonita ironía de la política morenista: primero las encuestas, después las negociaciones, luego los acuerdos… y al final, quizá, hasta alguien se acuerda de preguntarle a la militancia. Por lo pronto, Ciudad Juárez comienza a convertirse en el nuevo tablero de ajedrez de Morena.

Cruz mueve una pieza, Mayra aparece en el tablero, Loera tampoco se descarta y Andrea vuelve a sonar. Y mientras tanto, los morenistas seguramente seguirán diciendo que “todo está en manos de las encuestas”. Sí, cómo no.

En Morena la sucesión apenas comienza a calentarse y, por lo visto, todavía faltan varios capítulos de esta novela. Y eso que apenas estamos llegando a la primera curva.

Todos Unidos Contra Cruz

Vaya incómoda situación la que se apoderó de Morena después de la designación de Cruz Pérez Cuéllar como coordinador defensor de la 4T en Chihuahua. Porque, al parecer, apenas terminó la espera por la definición morenista y ya comenzó otra competencia: a ver quién le pega primero, más fuerte y desde dónde. Todos contra Cruz.

El primero en abrir fuego fue el exgobernador panista Javier Corral, quien, según los malpensados de la grilla, tendría sus propias razones para traer al juarense entre ceja y ceja. Dicen que algunos de esos motivos hasta podrían tener que ver con su futuro jurídico y, por supuesto, con aquello de la libertad que todos valoramos muchísimo cuando empieza a peligrar. Pero no es el único frente.

Otros petardos, aseguran los enterados, estarían saliendo desde el equipo de la senadora con licencia Andrea Chávez, donde seguramente todavía no terminan de digerir que el dedazo de las encuestas —perdón, la decisión política— terminó favoreciendo al alcalde con licencia de Ciudad Juárez.

Y para completar el cuadro, desde el cuartel del PAN estatal también parecen estar afinando la artillería. Además de los fundadores de Morena en Ciudad Juárez.

Así que ya aparecieron los nuevos TUCOC: Todos Unidos Contra Cruz. ¡Qué bonito es ver cómo la política hace milagros y consigue juntar, aunque sea  temporalmente, a quienes normalmente no se pueden ni ver!

De acuerdo con análisis de algunos politólogos locales, el asunto podría tener una lectura todavía más interesante: hay quienes dentro de Morena estarían apostando a perder Chihuahua con tal de ver derrotado a Cruz Pérez Cuéllar. Sí, leyó usted bien. La lógica sería aquella de “que se queme la casa, pero que no se salve el vecino”.

Porque si para impedir que Cruz llegue a la gubernatura hay que venderle el alma al diablo electoral, pues algunos estarían considerando seriamente pedirle al diablo que les mande la factura. Y ahí es donde el asunto se pone sabroso.

Porque mientras los morenistas se despedazan entre ellos, del otro lado del ring Marco Bonilla podría encontrar una oportunidad que ni mandada a hacer: volver a sentar a los panistas en la misma mesa y recordarles que, cuando hay enemigo enfrente, hasta los pleitos internos pueden ponerse en pausa.

El problema del PAN, como bien se sabe, tampoco es precisamente la falta de aspirantes, egos o proyectos personales. Pero si Morena termina convertido en una guerra civil, Bonilla tendría la posibilidad de venderles a los suyos una idea muy sencilla: primero ganamos y después nos volvemos a pelear. Y eso, en política, suele funcionar.

Así que Cruz Pérez Cuéllar apenas recibió el nombramiento y ya tiene algo más que una coordinación estatal: tiene un frente abierto por varios costados. Corral dispara, el equipo de Andrea mueve piezas, el PAN afila los cuchillos y dentro de Morena algunos parecen estar preguntándose qué duele más: perder la gubernatura o verla ganar a Cruz.

Mientras tanto, el juarense tendrá que demostrar si aquello de ser el “coordinador defensor” también significa saber defenderse. Porque la batalla por Chihuahua todavía no empieza formalmente… pero los madrazos políticos ya comenzaron.

Bonilla deja la silla y va por la grande

Pues llegó la hora de la verdad para Marco Bonilla Mendoza. Este lunes, el alcalde de Chihuahua capital presentará ante el Ayuntamiento su solicitud de licencia por tiempo indefinido. Con ello, dejará formalmente la silla que ocupó durante los últimos años para concentrarse de lleno en lo que ya es un secreto a voces: su proyecto rumbo a la gubernatura de Chihuahua en 2027.

Y para que nadie diga que la transición tomó desprevenido al Palacio Municipal, ahí está René Chavira Venzor, alcalde suplente, quien desde hace aproximadamente tres meses ya se había incorporado de lleno a la operación del gabinete municipal, echándole una mano —y algo más— a las tareas que normalmente corresponden al presidente municipal. Así que, de sorpresa, lo que se dice sorpresa, pues no fue.

Bonilla deja el despacho, pero no precisamente para irse a descansar. Su siguiente parada ya tiene fecha, lugar y hasta nombre rimbombante. El próximo 10 de octubre, en Ciudad Juárez, será presentado oficialmente como Coordinador Estatal de la Defensa de la Vida, la Familia y la Libertad. Bonito título panista para decir, en lenguaje electoral, que la carrera rumbo al 2027 ya arrancó.

El acto será encabezado por el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, y la presidenta estatal del partido, Daniela Álvarez, con la presencia de la gobernadora María Eugenia Campos Galván. Y aquí está el detalle que no es menor. El PAN pudo haber presentado a Bonilla en Chihuahua capital, donde juega de local, donde tiene estructura y donde los aplausos seguramente estaban garantizados. Pero no. Lo mandan a Ciudad Juárez.

Ni más ni menos que al principal bastión electoral de Morena y al municipio que concentra una buena parte de los votos del estado. El mensaje parece bastante claro: si Bonilla quiere la gubernatura, tendrá que aprender a mirar hacia el norte. Porque una cosa es ganar cómodamente Chihuahua capital y otra muy distinta convencer a los juarenses. Y el PAN lo sabe.

De ahí que recuperar terreno en Ciudad Juárez sea prácticamente una obligación si los azules pretenden competir seriamente por la gubernatura. No necesariamente necesitan pintar a Juárez de azul de la noche a la mañana; les bastaría con reducir la diferencia. Porque cada voto que el PAN consiga en la frontera puede terminar siendo oro molido en una elección estatal cerrada.

Y aquí aparece otro ingrediente bastante interesante: los tribunales. Una elección con diferencia mínima podría convertirse en una auténtica pesadilla postelectoral, con impugnaciones, recursos, recuentos y toda esa deliciosa burocracia electoral que permite que una elección de un solo día pueda durar meses.

Y más en un escenario donde los órganos electorales y judiciales ya no necesariamente representan un territorio cómodo para el panismo. Así que Bonilla no solamente tendrá que ganar. Tendrá que ganar con margen.

Porque si el resultado termina parejo, la gubernatura podría mudarse temporalmente de las urnas a los tribunales. Por lo pronto, el alcalde capitalino deja la silla municipal y se mete de lleno a la pelea grande.

Ahora vendrá lo bueno: recorrer el estado, reagrupar al panismo, convencer a los inconformes, contener a los adelantados y, sobre todo, tratar de hacer algo que al PAN le ha costado bastante en los últimos años: volver a enamorar electoralmente a Ciudad Juárez. El 10 de octubre no será solamente un acto partidista. Será, en los hechos, el banderazo de salida de Bonilla rumbo al 2027.

Y vaya que escogieron el lugar correcto para comenzar la carrera: Ciudad Juárez, la plaza que puede definir quién se queda con Chihuahua.

 

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