JUÁREZ AHORA APARECE EN EL CASO EPSTEIN

Ciudad Juárez, epicentro Histórico de la pedofilia

por Talcual
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Por Rafael Navarro Barrón

Tres eventos han marcado a la fronteriza Ciudad Juárez en el tránsito de los años ochenta, y hasta el día de hoy, cuando se hizo público el contenido del controversial archivo de la red del pedófilo Jeffrey Epstein.
En el cronograma de la abominación, primero fue detectada una red de pedofilia que operaba en El Paso, Texas donde las víctimas eran niños juarenses que cruzaban a Estados Unidos como indocumentados; luego el dramático caso de las ‘Muertas de Juárez’, cuya impunidad y falta de investigación a fondo son parte de la realidad oficial y, recientemente, la salpicada a la metrópoli chihuahuense con el caso Epstein.
En la década de los ochenta y mediados de los noventa, promotores de Ciudad Juárez, entre ellos la Canaco, promovieron ampliamente eventos como ‘Señorita Adolescente’ que eran jovencitas de entre 14 y 17 años. El concurso era similar al de Miss México o Miss Chihuahua. La exhibición de cuerpos jóvenes y apenas en formación eran parte del espectáculo.
Las historias abundan. Las jovencitas finalistas eran llevadas a ranchos de Nuevo Casas Grandes, al noroeste de Chihuahua, para supuestos actos de promoción y preparación, donde eran invitados empresarios, dueños de medios de comunicación y personajes de la vida política juarense.
Las crónicas vertidas por guardaespaldas y otros testigos, advertían que las jovencitas eran literalmente ofertadas a los empresarios y políticos asistentes, sin ningún recato. Algunas de ellas, ofendidas por las insinuaciones, intentaron denunciar los hechos, pero fueron ‘convencidas’ con recursos económicos y persuasiones donde se les advertía del peligro de hacer público lo que ocurría.
En agosto de 1987, una investigación periodística conjunta, realizada en Ciudad Juárez, Chihuahua y El Paso, Texas, reveló la existencia de una red de pedófilos -la mayoría de la tercera edad- que eran sodomizados en viviendas privadas de la ciudad fronteriza norteamericana.
La investigación arrojó que, en el primer cuadro de la ciudad fronteriza texana, personajes adultos invitaban a niños de ambos sexos que cruzaban la franja fronteriza en forma clandestina para acudir a las zonas donde sus cuerpos eran comercializados entre la red de pedófilos.
Algunos de esos niños y un número menor de adolescentes, vivían permanentemente en las casas lujosas de los pedófilos. Sus ‘adoptantes’ los trataban bien y les otorgaban recursos materiales y protección, pues regularmente los infantes eran de estratos pobres o provenían de núcleos familiares fracturados.
Cuando la Policía de El Paso, Texas intervino aseguraron a una gran cantidad de infantes, algunos de ellos refirieron que eran tratados bien, independientemente de que eran sometidos a actos sexuales aberrantes donde intervenían adultos y hasta los filmaban.
Los pedófilos fueron detenidos y llevados ante jueces paseños; otros más, por sus antecedentes penales, fueron juzgados en cortes de Houston y Dallas. Los niños repatriados proporcionaron sus testimonios, los cuales aparecieron en los medios de comunicación fronterizos.
A partir del año 1992, otro capítulo sacudió a Ciudad Juárez. Socialmente se le conoce como el caso de las ‘Muertas de Juárez’. La larga lista de mujeres adolescentes y jóvenes, desaparecidas y asesinadas cimbró a la sociedad mexicana.

LAS MUERTAS DE JUÁREZ

En los capítulos más oscuros de la tragedia social, se informó que destacados empresarios y sus juniors; así como narcotraficantes que eran auténticos enfermos mentales, con un poder incalculable, que para esos tiempos habían convertido la ciudad en un bastión casi de su propiedad, fueron los responsables de esos crímenes atroces.
Cada día, las investigaciones de la entonces Procuraduría General de Justicia, a través de su área especializada en la investigación de crímenes de mujeres, llegaba a la conclusión de quiénes eran los verdaderos asesinos de mujeres. Por temor al narco y por no proceder contra magnates de la frontera, decidieron no hacer nada, alentando una impunidad que trasciende hasta el día de hoy.
En esa época y en sexenios posteriores, se inculpó a falsos asesinos seriales, pero la realidad era que empresarios, sus juniors y decenas de narcotraficantes utilizaban la ciudad para abastecerse de mujeres jóvenes, algunas de ellas menores de edad, y luego las mataban. Posteriormente eran arrojadas en parajes solitarios.
En la lista de asesinos y secuestradores volvieron a aparecer violadores y pedófilos de Estados Unidos. Otra vez, Ciudad Juárez, era el centro de la degradación sexual y la autoridad volvía a cruzarse de manos, alentando la impunidad.
Hasta el momento, y con base en los documentos desclasificados recientemente –entre enero y febrero del 2026- existe una mención directa de Ciudad Juárez como un centro operativo de la red de Jeffrey Epstein.
La ciudad se ubica en el radar mediático y judicial debido a su proximidad geográfica y política con puntos clave de la investigación, sobre todo con personajes de la política en el Estado vecino de Nuevo México, en la unión americana.
En los archivos de Epstein hay señalamiento al Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez. Los relatos de finales del siglo pasado hablan de casas ubicadas en zonas de alto valor comercial en Ciudad Juárez, donde acudían magnates, diplomáticos, dueños de medios de comunicación y narcotraficantes para participar en fiestas que duraban días. Había alcohol, mujeres jóvenes…y en ocasiones niñas.
​Uno de los datos más polémicos de la tanda de archivos de febrero de 2026 involucra una mención indirecta a la frontera. ​El evento del 2014, según un reporte basado en correos desclasificados, se menciona una presunta fiesta o reunión celebrada en un inmueble bajo control o vinculado al Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez.
El documento sugiere que se investigaron posibles vínculos de la red de pedofilia con este evento, aunque las autoridades estadounidenses han señalado que muchas de estas afirmaciones aún no han sido probadas judicialmente.
Bill Richardson, exgobernador de Nuevo México, ampliamente ligado con funcionarios de primer nivel del Estado de Chihuahua, aparece frecuentemente en los registros de vuelo y testimonios de la red de pedófilos.
Como gobernador del estado vecino y figura clave en la política fronteriza, su relación con Epstein ha sido objeto de escrutinio en la zona Juárez-El Paso.
​Al igual, Earl Anthony Wayne, el exembajador de Estados Unidos en México, quien gestionó gran parte de la relación bilateral que afecta a Juárez, aparece en agendas de contactos, aunque ha negado cualquier relación impropia.

FOTO DEL PAÍS

El factor geográfico relaciona a Ciudad Juárez con el Zorro Ranch, en Nuevo México. ​La conexión más sólida de la región con el caso Epstein no está en Juárez como epicentro, sino en el Zorro Ranch, una propiedad de más de 3,000 hectáreas ubicada en Stanley, Nuevo México.
Este rancho se encuentra a unas horas de la frontera con Ciudad Juárez. Recientemente, legisladores de Nuevo México han propuesto nuevas investigaciones sobre lo que ocurría en este lugar, donde se sospecha que se construyó una red de abuso similar a la de su isla privada de Epstein.
La cercanía con Juárez siempre ha generado especulaciones sobre el cruce fronterizo de personas, aunque los registros de vuelo -“Flight Logs”- se centran mayormente en aeropuertos de Estados Unidos.

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