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Prócer de la democracia

por Talcual
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La democracia mexicana y la transición, como la alternancia partidista en la Presidencia de la República no se puede entender sin la participación decidida de un hombre al que ahora despedimos con todos los honores. Un político que luchó, al menos durante los últimos 40 años por un país democrático en donde se acabara la lucha personal y se luchara por México y los mexicanos.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ingeniero civil, dedicado a su trabajo como servidor público, pero mucho mejor en su desempeño como político, a quien le debemos los mexicanos la formación de un equipo de políticos que lograron romper, a punta de declaraciones, de desobediencias partidistas y rebeldía, la muralla que impedía la entrada de la democracia al Partido Revolucionario Instituciona.

Hace cuatro décadas, exactamente, en 1986 por idea de Rodolfo González Guevara, entonces embajador de México en España, se creó la llamada corriente crítica al interior del PRI, frente a una dirigencia que no aceptaba, como no lo hizo nunca antes, las críticas, las recomendaciones, las disonancias y solamente se cumplía al pie de la letra lo que ordenaba el presidente del Comité Ejecutivo Nacional, a su vez por órdenes del Presidente de la República en turno.

Muy pronto dejó de ser protagonista de este grupo el fundador original de la Corriente Crítica, que después se convirtió en Corriente Democrática, Rodolfo González Guevara y al frente de este grupo quedaron, sin jerarquía superior alguna Cuauhtémoc, Ifigenia Martínez, ya también fallecida y Porfirio Muñoz Ledo, también fallecido.

Los tres iniciaron una lucha interna al interior del PRI; sin embargo, aunque levantaron grandes expectativas entre muchos militantes y dirigentes estatales, en aquellos tiempos de absolutismo del poder, nadie iba a poder contra la presidencia de la república, la maquinaria del gobierno y del partido en su conjunto.

Lo sabían los tres democratizadores, pero decidieron iniciar la lucha desde dentro, exigiendo que se acabara el dedazo, esa práctica de todos conocida en la que el Presidente de la República decidía quién era su propio sucesor y todos los hilos del partido y sus sectores de obreros, campesinos y clases populares respaldaban dicha decisión.

Finalmente, aunque tuvieron que salirse del partido para seguir con su lucha por la democracia desde fuera, el presidente Miguel de la Madrid tuvo que abrir el abanico a un grupo de seis aspirantes, a los cuales se les armó un proceso de auscultación entre ellos, el propio Manuel Bartlett, que era secretario de Gobernación, Miguel Ángel González Avelar, que era secretario de Educación, Sergio García Ramírez, que era Procurador General de la República.

También estaban en la sexteta Ramón Aguirre Velázquez, jefe del Departamento del Distrito Federal, Carlos Salinas de Gortari, que en ese tiempo era Secretario de Programación y Presupuesto y Alfredo del Mazo González, que era secretario de Energía Mina e Industria Paraestatal.

Fua tal el alboroto que se hizo en el país que todo mundo volteaba a ver al hijo del expresidente Lázaro Cárrdenas del Río, quien había expropiado las industrias petrolera y de energía eléctrica, con un pensamiento de izquierda que Cuauhtémoc siempre siguió y postulo, como una ideología que podía llevar al país por el desarrollo y atendiendo a las necesidades de los mexicanos.

Finalmente resulta ser el candidato Carlos Salinas, a pesar de los pesares de sus cinco competidores, mientras que en la oposición en el Partido Mexicano Socialista (PMS) un colega y amigo de Cárdenas era el candidato presidencial, el también ingeniero Heberto Castillo, quien le cede su lugar como candidato presidencial y así es como obtiene formalmente su primera candidatura presidencial.

Lástima de espacio, resumiendo… La comisión Federal Electoral que presidía el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, se dio cuenta de que en las primeras actas que se recibían para ser computadas las ganaba Cárdenas y decidieron apagar el sistema “Se cayó o se calló” el sistema.

Se recuerda esa fecha de julio de 1988 como el día del gran fraude electoral en el que quedaron atrás Manuel J. Clouthier del PAN; el propio Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Ibarra de Piedra, quienes nunca avalaron el triunfo de Salinas de Gortari.

A partir de ello, todos los movimientos en busca de la democracia rindieron frutos buenos, al año siguiente, Carlos Salinas tuvo que abrir la democracia para los gobiernos estatales. El propio presidente del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta reconoció que en los comicios para renovar la gubernatura de Baja California la ganó el candidato del PAN, Ernesto Ruffo Appel, siendo el primer gobernador de oposición que fue reconocido y gobernó.

A partir de ahí, el mundo político de México cambió, se creó a iniciativa de Cárdenas, Muñoz Ledo e Ifigenia el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que pronto se convirtió en la segunda fuerza política del país.

Descanse en paz el prócer de la democracia mexicana contemporánea, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

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